Redacción deprotes, 30 ago (EFE).- Un gol en el minuto 94, en una acción embarullada y sin precisión, dio este sábado el empate al Werder Bremen, con diez jugadores la última media hora, y castigó a un Bayer Leverkusen que no termina de arrancar en la presente temporada, dirigida por el técnico neerlandés Erik Ten Hag.
El Leverkusen, que ya perdió en la primera jornada, en el Bay Arena, ante el Hoffenheim, dejó escapar un triunfo que tenía en la mano, propiciado por el acierto del checo Patrick Schick, con dos goles de ventaja y un futbolista más por la expulsión que sufrió el equipo local en el minuto 63 de Niklas Stark.
Pero el Bayer Leverkusen, debilitado por la fuga de talento que ha sufrido en estos meses con la marcha de varios de sus principales jugadores, está plagado de dudas. Se dejó intimidar, tembló al final y perdió dos puntos.
Aún sin Lucas Vázquez, último refuerzo del Leverkusen, ni siquiera en el banquillo, y con Aleix García y Alex Grimaldo como almas del equipo, el actual subcampeón del torneo se quedó sin la primera alegría del curso y debilitó su autoestima.
Lo tuvo de cara el Bayer que aprovechó el buen arranque de encuentro y la inspiración del delantero checo, un clásico del equipo, ya en la etapa de Alonso. Abrió el marcador a los cinco minutos cuando culminó una gran jugada del nigeriano Nathan Tella que robó la pelota en el centro del campo, llegó hasta la linea de fondo y encontró al ariete centroeuropeo que no falló.
El segundo fue en el 35, del estadounidense Malik Tillman que se encontró con un balón dentro del área, rebotado por un defensa tras un pase de Christian Michel Kofane.
Pero el Werder Bremen, que ya perdió en la primera jornada, ante el Eintracht, acortó distancias de penalti. Una entrada sobre el belga Samuel Mbangula llevó el balón a los once metros. No falló Romano Schmid.
El panorama se puso más de cara para los visitantes a la hora de encuentro, por una dura entrada de Niklas Stark a Christian Michel Kovane tras un saque de puerta largo. El zaguero local fue expulsado y Schick anotó y puso el 1-3.
Pero a pesar de estar en inferioridad el partido se abrió para el Werder Bremen de la forma más insospechada. Una mala salida del portero Mark Flekken resucitó al conjunto de Horst Steffen. Se llevó la pelota Isak Schmidt, que acababa de entrar al campo, sorteó al meta, fuera de su sitio y marcó a puerta vacía.
El gol, a pesar de jugar con diez, reanimó al Werder Bremen que buscó el empate y puso a prueba al portero del Leverkusen, que acusó el error cometido. Se complicó el partido para el equipo de Ten Hag que sufrió cada minuto. No supo responder al empuje, sin más, de su rival.
Tanto buscó el premio el Werder Bremen que lo encontró en el 94, en la última acción del partido, en un saque de esquina, a la desesperada, un balón colgado al área que tras un tiro al palo fue rematada por Jarim Coulibaly y que dio un punto al Werder Bremen y otro al Leverkusen, que perdió dos.