Barcelona, 28 mar (EFE).- El cineasta griego Alexandros Avranas participa en el festival de cine de autor de Barcelona D’A con su última película, ‘Vida en pausa’, una alegoría sobre la sociedad en la que aborda un síndrome inexplicable que padecen cientos de niños de países en conflicto, que entran en coma al ser denegado el asilo a sus familias.
En una entrevista con EFE, Avranas asegura que “la sociedad ha perdido la humanidad, la compasión y la esperanza” y subraya que no hay que esperar que “el sistema resuelva los problemas”.
La película, reconocida con el premio Interfilm en el Festival de Venecia, la interpretan Chulpan Khamatova, Grigory Dobrygin, Naomi Lamp, Miroslava Pashutina y Eleni Roussinou, y estará disponible en cines a partir del 4 de abril, además de proyectarse en el D’A los días 28 y 29 de marzo en Cinemes Aribau.
La película se centra en una pareja de rusos, Sergei y Natalia, que al verse obligados a huir de su país natal por un ataque que casi acaba con la vida del hombre, se instalan en Suecia con sus dos hijas pequeñas a la espera de que la Junta de Migración decida sobre su solicitud de asilo.
Hacen todo lo posible por llevar una vida normal, pues trabajan duro, envían a sus hijas a la escuela local, aprenden el idioma y se someten a inspecciones periódicas de las autoridades, esperando ser, algún día, ciudadanos suecos.
Pero cuando su solicitud de asilo es rechazada, la hija menor cae en un misterioso coma, un extraño síndrome, real, que afecta solo a niños refugiados, llamado ‘síndrome de resignación’.
Alexandros Avranas ha explicado que, tras leer un artículo en 2018 sobre los hechos, dudó de si se trataba de “ciencia ficción o noticias falsas”: “Era extraño que existiera un síndrome que solo podía curarse con esperanza, amor y seguridad”.
Así, la clínica donde las familias llevan a los niños enfermos asegura que han entrado en coma por falta de seguridad y estabilidad en su entorno y que solo despertarán cuando la situación se revierta.
“Me pareció interesante que pudiera ser una alegoría sobre nuestra sociedad, lo que vivimos o lo que damos a nuestros hijos y cuál es nuestra responsabilidad”, asegura Avranas.
El director ha buscado crear un punto de vista emocional en ‘Vida en pausa’, centrándose en cómo se siente el personaje en su situación de “limbo” y “lidiando con el síndrome de sus hijos”, con todas las escenas basadas en la realidad.
“Es muy importante ser honesto y sincero, todo lo que se ve en la película es cierto”, subraya Avranas, que detalla que se reunió con la oficina de inmigración, con abogados y con médicos a favor y en contra de los tratamientos que se les aplican a los niños, entre otros, en una investigación que duró alrededor de dos años.
Un problema internacional
“La película es un drama político, un drama médico, psicológico, familiar y, por supuesto, es un comentario sobre lo políticamente correcto”, explica el director.
Avranas lamenta que la sociedad haya perdido un poco de humanidad, compasión y esperanza, y destaca la importancia de luchar contra las injusticias sin “esconderse tras la falsedad” ni “esperar a que el sistema resuelva los problemas”.
Así, el director griego asegura que su cine tiene el propósito de “impactar a la gente, provocar y despertar”, sobre todo en temas sociales como los desplazamientos forzosos y los refugiados, que considera “preocupaciones internacionales”: “El proceso puede ser diferente, pero el objetivo es el mismo: llegar a un lugar seguro”.
“El cine habla de cosas que evitamos pensar o desconocemos, despierta a la gente y hace que salga de su zona de confort”, asegura Avranas.
Rodaje transnacional
‘Vida en pausa’ es una coproducción de seis países distintos, y se rodó en Estonia, Finlandia y Suecia.
Además, el casting duró un año y medio, pues el proceso de selección de las dos niñas protagonistas partió de una primera elección de 80 menores, y tras unos talleres junto a los demás actores, Avranas se decidió por Naomi Lamp y Miroslava Pashutina.