Ana María Matute recibe el homenaje de Mansilla de la Sierra (La Rioja) en su centenario

El hijo de la escritora, Ana María Matute, Juan Pablo Goicoechea posa junto a la placa en homenaje a su madre colocada en el municipio. El Ayuntamiento de la villa riojana de Mansilla de la Sierra ha tributado este sábado un homenaje a la escritora Ana María Matute, académica y Premio Cervantes 2010, en conmemoración a su centenario y en recuerdo a su infancia por las calles del pueblo, actualmente inundado por el embalse que lleva el nombre del municipio, donde han colocado una placa con su nombre.-EFE/ Raquel Manzanares

Mansilla de la Sierra (La Rioja), 30 ago (EFE).- La novelista española y miembro de la Real Academia Española, Ana María Matute, ha recibido este sábado el homenaje del municipio riojano de Mansilla de la Sierra, donde pasó parte de su infancia y juventud, en el que se ha descubierto una placa en recuerdo del que es «el corazón de su vida» y en cuyo cementerio «descansarán sus cenizas».

Así lo ha relatado a EFE el hijo de la escritora, Juan Pablo Goicoechea, minutos antes del acto, organizado por el Ayuntamiento de Mansilla de la Sierra, en colaboración con diversas instituciones, y que forma parte de las actividades del centenario de la escritora (Barcelona, 1925 – Barcelona, 2014).

La placa en su nombre se ha colocado cerca del puente de Suso, desde donde se visibiliza la zona en la que la escritora tenía su casa, ha indicado el alcalde de la localidad, José Manuel Ballesteros.

«Sus cenizas descansarán en el cementerio de Mansilla de la Sierra, pero será más adelante y, si Dios quiere, las mías también vendrán por aquí, en mi caso mezcladas con las de mis perros, del que soy un amante tremendo», ha detallado Goicoechea.

Para la familia de la escritora, también Premio Cervantes 2010, este homenaje, en el que también se ha glosado su trayectoria, es «un agradecimiento tremendo y una emoción», ha dicho su hijo.

Es así porque, aunque el Instituto Cervantes ha organizado celebraciones en Madrid y Barcelona, con motivo del centenario de Ana María Matute, ha añadido, este acto es el que, «sin duda, más le emocionaría» porque Mansilla de la Sierra es «el corazón y parte esencial de su vida».

Mil recuerdos, infinitos

El Ayuntamiento de la villa riojana de Mansilla de la Sierra ha tributado este sábado un homenaje a la escritora Ana María Matute, académica y Premio Cervantes 2010, en conmemoración a su centenario y en recuerdo a su infancia por las calles del pueblo, actualmente inundado por el embalse que lleva el nombre del municipio. EFE/Raquel Manzanares

«Mil recuerdos, infinitos», ha dicho Goicoechea, le quedan de su madre en este pueblo, entre otros, cuando, siendo niño, él y su primo Luis, «desgraciadamente ya fallecido, íbamos con ella, carretera abajo y nos poníamos a jugar a americanos y japoneses en un prado, rodeado de maleza y bosques».

«Mi madre, para no involucrarse -ha proseguido- decía que ella era el coronel, que estaba herido en una pierna, y que tenía que estar sentada, mientras nosotros nos dedicábamos a perseguirnos el uno al otro».

Goicoechea ha recordado que Ana María Matute estuvo muy ligada a La Rioja y a este municipio de la sierra porque «era hija de riojanos: Facundo Matute y Maria Ausejo», y esta localidad ha estado «muy ligada a su infancia y su juventud», incluso «le ha inspirado en la mayoría de sus obras, aunque en algunas sea más visible y en otras menos».

En el ámbito profesional, recuerda de ella y por lo que ella le contaba que «escribió desde niña y publicó su primera novela a los 17 años, lo cual es bastante prematuro, sobre todo, para una mujer en aquella época».

Posteriormente, ha relatado, ganó los premios Planeta (1954) por ‘Pequeño Teatro’, y el Nadal (1959) por ‘Primera Memoria’ y «fue prosperando en esta profesión hasta que en la década de los setenta padeció una tremenda depresión, que interrumpió la finalización de su obra más conocida ‘Olvidado rey Gudú’, que tenía guardada en un cajón, sin terminar».

‘Olvidado Rey Gudú’, como un hijo del que no quería separarse

El hijo y el sobrino de la escritora, Ana María Matute, Juan Pablo Goicoechea (i) y David Matute (d) junto a la placa colocada en el municipio. El Ayuntamiento de la villa riojana de Mansilla de la Sierra ha tributado este sábado un homenaje a la escritora Ana María Matute, académica y Premio Cervantes 2010, en conmemoración a su centenario y en recuerdo a su infancia por las calles del pueblo, actualmente inundado por el embalse que lleva el nombre del municipio, donde han colocado una placa con su nombre. EFE/Raquel Manzanares

Una vez superada aquella crisis, ha relatado, su madre retomó esta novela, pero «no quería entregarla por lo que era para ella como un hijo del cual no quería separarse», hasta que su agente literaria «la secuestró, se la llevó a su casa y allí terminó ‘Olvidado rey Gudú'».

Esta obra, ha indicado, «fue el gran ‘boom’ de la época, un ‘best seller’, que nadie esperaba y menos de una autora que llevaba quince o veinte años sin publicar. Después, llegó su ingreso en la Real Academia Española» y ambos momentos fueron su «relanzamiento estelar».

Para él, ha incidido en que es un orgullo ser hijo de esta escritora, «no solo por su obra literaria, sino por su ligazón a esta tierra», a la que también ha reconocido estar «muy ligado» y a cuyo Ayuntamiento ha agradecido este homenaje.