La Paz, 1 abr (EFE).- El gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia tiende a “deteriorarse” debido a las críticas a la gestión de Luis Arce y a la “guerra interna” con la facción del expresidente Evo Morales (2006-2019), y su única salida, según analistas, es buscar una renovación con nuevos líderes para seguir vigente.
El analista político Marcelo Silva dijo a EFE que “el MAS es un partido venido a menos, repudiado, desgastado debido a la mala gestión gubernamental y a la guerra interna en la que se han dedicado a destruirse”.
Silva mencionó que si bien el oficialismo pasa por un momento de crisis, “subestimarlo es un error político” tomando en cuenta su organización política (…) que quizás es la más fuerte en el país”, por lo que “no puede desaparecer de la noche a la mañana”.
Aún así, con su sistema orgánico afianzado, el MAS puede apelar a su “instinto de sobrevivencia”, según Silva, para continuar a través de alianzas y buscar la presidencia en las elecciones del 17 de agosto.
El MAS tiene más de un millón de militantes en toda Bolivia, según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el partido no ha perdido una elección desde 2006.
Pero el oficialismo boliviano comenzó a dividirse después de la crisis política de 2019 que provocó la renuncia de Morales a la Presidencia.
Asimismo, Arce y Morales están distanciados desde finales de 2021 por diferencias en el control del Ejecutivo y por la pugna por la candidatura presidencial oficialista.
Debido a esta separación, el expresidente ahora es precandidato presidencial con el partido Frente para la Victoria (FPV), agrupación política con la cual firmó un acuerdo temporal, y el lunes anunció la creación de su nuevo partido ‘Evo Pueblo’.
Después de que el TSE reconociera al dirigente Gover García, afín a Arce, como presidente del MAS, Morales renunció a la militancia del partido que fundó y lideró por casi 30 años.
Por su parte, el oficialismo modificó recientemente sus estatutos, para abrir espacios a liderazgos jóvenes y prevé anunciar a su candidato presidencial hasta mediados de abril.
Silva cree que una figura de renovación podría recaer en Andrónico Rodríguez, de 36 años y actual presidente del Senado, supuestamente afín a Evo Morales pero aún militante del MAS.
“Andrónico podría generar una articulación global con más organizaciones y movimientos sociales, con alianzas políticas como Morena (de la actual alcaldesa de El Alto, Eva Copa)”, añadió Silva.
La analista política Lily Peñaranda explicó a EFE que Andrónico Rodríguez “es un líder nuevo” y que en el país hay una “necesidad de nuevos liderazgos”.
“Puede ser que él logre revertir la mala cara que ha tenido el MAS con la situación actual del país y los más de 20 años de gestión”, afirmó Peñaranda.
Ambos analistas sostienen que Morales cerró filas con los cocaleros a su favor y con algunas organizaciones que hace tiempo están divididas, y así debilitó al MAS.
Después de la crisis política de 2019, las tensiones en el MAS se dieron entre los oficialistas que permanecieron en el país y continuaron ejerciendo sus funciones, sobre todo en el Legislativo, y los que renunciaron junto a Morales y se fueron del país.
Arce también encara el descontento popular, debido a la constante escasez de combustible, a la falta de dólares y al encarecimiento de productos de primera necesidad.
Daniela Romero