Río de Janeiro, 2 abr (EFE).- El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), órgano de fomento al desarrollo del Gobierno brasileño, anunció este miércoles un nuevo crédito para ayudar en la reconstrucción del Museo Nacional, que planea reabrir sus puertas en 2026 tras el incendio que lo destruyó en 2018.

El crédito no reembolsable por 50 millones de reales (unos 8,8 millones de dólares) fue anunciado por el presidente del BNDES, Aloizio Mercadante, en un acto en la sede del Museo Nacional en Río de Janeiro, en la que las obras de reconstrucción ya muestran importantes avances.

De acuerdo con el dirigente, parte de los nuevos recursos serán destinados a la restauración del cráneo de Luzia, el fósil humano más antiguo del continente con 12.000 años y una de las piezas más valiosas del que fuera el primer museo brasileño y uno de los más importantes de América Latina.
“Estamos trabajando para que podamos cumplir la promesa de reabrir el museo en 2026”, aseguró en el mismo acto el director del Museo Nacional, Alexander Kellner.
La nueva donación eleva hasta 100 millones de reales (17,6 millones de dólares) el valor ya entregado por el BNDES en créditos no reembolsables para financiar la reconstrucción del museo, tras dos donaciones hechas en 2019 y 2020.
Mercadante agregó que el banco estatal negocia con algunos bancos comerciales del país la posibilidad de liberar otros 18 millones de reales (unos 3,2 millones de dólares) para poder acelerar las obras de reconstrucción a falta de menos de un año para la posible reapertura del museo.
La previsión de los dirigentes de la institución es que el Museo Nacional reabra sus puertas en el primer semestre de 2026 con unas 10.000 piezas expuestas en un área de entre 6.000 y 7.000 metros cuadrados, el doble de las que eran expuestas antes del incendio y en un espacio dos veces mayor.
El Museo Nacional, que albergaba unos 20 millones de piezas que databan de diferentes periodos, fue arrasado por un incendio el 2 de septiembre de 2018 que destruyó cerca del 85 % de uno de los acervos más importantes de Latinoamérica.
El fuego, sin embargo, no afectó la estructura del Palacio Imperial de Sao Cristovao, una edificación de 1803 que le servía de sede, que fue la residencia de la familia imperial brasileña entre 1822 y 1889.
Entre lo que fue recuperado de los escombros destacan piezas procedentes de Italia, Egipto, Japón, Perú y Nueva Zelanda, entre las cuales destaca una máscara de la armadura de un samurái del Siglo XIX, una lámina de un machete de Nueva Zelanda y una estatua de bronce de la diosa Bastet egipcia.