Barcelona acoge la primera exposición dedicada al genio renovador del cómic Chris Ware

Un visitante en una de las salas del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona -CCCB- que ha presentado este miércoles la exposición "Chris Ware. Dibujar es pensar', dedicada a uno de los autores más innovadores del cómic contemporáneo, a través de piezas originales, audiovisuales, objetos, libros y esculturas, y que pone el foco en su invención del lenguaje. EFE/Alejandro García

Sergio Andreu

Un visitante en una de las salas del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona -CCCB- que ha presentado este miércoles la exposición "Chris Ware. Dibujar es pensar', dedicada a uno de los autores más innovadores del cómic contemporáneo, a través de piezas originales, audiovisuales, objetos, libros y esculturas, y que pone el foco en su invención del lenguaje. EFE/Alejandro García

Barcelona, 2 abr (EFE).- En un sector tan compartimentado como el cómic, el norteamericano Chris Ware es una de las pocas figuras cuya obra despierta admiración (casi) unánime por haber inventado una nueva forma de contar: historias sencillas, pero de una arquitectura visual minuciosa, eje de una exposición que él mismo ha inaugurado este miércoles en Barcelona.

El dibujante de Nebraska (Omaha, 1967), autor de varios títulos capitales del cómic reciente -‘Jimmy Corrigan’ (1999, ‘Fabricar historias’ (2012) o Rusty Brown (2019)-, obras publicadas en España por Reservoir Gráfica, ha desembarcado en la capital catalana para presentar la muestra «Chris Ware. Dibujar es pensar», que el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) acogerá hasta el 9 de noviembre.

La exposición, la primera que se le dedica en España, es un mirada integral por la carrera y el estilo de un autor, colaborador habitual de la revista The New Yorker (se presentan originales de portadas), que se ha convertido en una especie de Dios profano para lectores y autores, atrapados en la laberíntica retícula de las microviñetas de su páginas, protagonistas en este espectacular montaje.

Comisariada por Jordi Costa, para quien conocer a Ware hoy es como toparse con James Joyce el día después publicar ‘Ulises’, la muestra incluye páginas de sus inicios a principios de los años noventa y repasa sus títulos más conocidos con originales, así como objetos variados -puzzles o los muñequitos que le sirven de modelo a sus dibujos- y audiovisuales inspirados en sus trabajos.

Ware, un americano tan reposado como sus personajes e historias llenas de tiempos muertos, se ha mostrado abrumado por los elogios recibidos en la presentación pero también feliz -‘mi hija me lo ha notado por teléfono”, ha dicho- por “volver a sentir, el “civismo y la confianza entre las personas”, sensación, ha remarcado, que ha desaparecido en los EEUU de Donald Trump, del que ha dicho sentirse “avergonzado y obligado a pedir perdón” allí por donde va.

“Hay un movimiento en la derecha para desacreditar la empatía”, critica el dibujante, que lamenta la nueva política migratoria de su país y las deportaciones que está viviendo de primera mano a través de su esposa, profesora de alumnos de la comunidad latina.

“Está pasando a la puerta de casa. Lo siento dentro mío. La sensación de libertad, de que todo era posible en EEUU se ha acabado, está desapareciendo. La promesa de que todo es posible, es una mentira”, arremete el dibujante sobre el fin de cierto sueño americano.

Ware defiende “la honestidad del cómic” y la “humildad del libro” para conectar con el lector, lo que obliga al autor a saber comunicar, a facilitar el entendimiento de las viñetas que crea, sin utilizar los códigos habituales.

“A los 19 años comencé a dibujar y a ver qué pasaba. La historia se escribía sola. No puedes planificar tu vida. Intento ser claro, que las emociones se resuelvan”, desvela sobre su forma de trabajo.

El mundo de Ware está repleto de seres vulnerables tocados por la nostalgia que se mueven por un mundo evocador, anclado visualmente en el siglo XX, un detallado “look” que contrasta con la estructura experimental que ha hecho de él uno de los renovadores del medio, con argumentos que ahondan en las relaciones humanas.

Sobre el uso de la IA, y la denuncia que el estudio de animación japonés Ghibli ha hecho por el uso de sus imágenes por ChatGPT, Ware se muestra irónico.

“No me importa si la IA imita lo que yo hago. Todo lo que he visto que ha producido me parece algo muerto, como si fuera una inteligencia alienígena que quisiera entendernos”, zanja sobre este debate.

“Las páginas de Chris Ware son como cruces de caminos, de arquitectura (es un fanático de los edificios antiguos de Chicago), de neurociencia y de la propia historia del cómic, un dispositivo complicado para hacer las cosas fáciles. Al lector se le da el poder entender la página de una forma intuitiva, su universo es un espejo de la vida”, define Costa sobre el trabajo del dibujante.

La exposición, producida por el CCCB y Ficomic -con motivo del salón Cómic Barcelona que comienza este viernes- es una adaptación ampliada de ‘Building Chris Ware’ presentada en el Salón de cómic de Angulema (Francia) y que ha pasado por varias ciudades Europa.