Paula Fernández
Santiago de Compostela, 29 ago (EFE).- «Había una atmósfera del fin del mundo». El francés Laurent recorría el enlace para pasar del camino del norte al primitivo cuando el humo y un sol naranja lo envolvió, pero decidió seguir hasta Santiago de Compostela, como muchos otros peregrinos a quienes los incendios forestales no han frenado.
Empezó el Camino de Santiago en París el pasado febrero y lo ha ido haciendo en varias fases, la última este verano, cuando salió de Santander dispuesto a conseguir su compostela.
Tras llegar a Gijón por la ruta del norte, Laurent decidió cambiar al primitivo y tomó el enlace entre las dos variantes, donde se encontró con el humo que el viento había arrastrado desde los incendios de León y el sur de Asturias.
«A las ocho de la tarde ya parecía casi de noche. Era una atmósfera muy espesa, y el sol, que se podía ver, estaba naranja. Había una atmósfera del fin del mundo», cuenta a EFE recién llegado a la plaza del Obradoiro, una semana y media después.
A este católico le pareció «muy simbólico» cruzarse con esa atmósfera en el cambio de una ruta a otra, y siguió caminando.
«El fuego nos rodea»

También lo hicieron otros peregrinos a quienes los fuegos obligaron a alterar sus planes, como a la italiana Ilaria, que se encontraba en un albergue de Rabanal del Camino (León) cuando le informaron: «No se puede caminar hoy, el fuego nos rodea».
Ese tramo del camino francés, entre Astorga y Ponferrada, estuvo cuatro días cerrado. Ilaria y otros peregrinos no quisieron desistir y compartieron un taxi hasta Ponferrada para continuar a Santiago desde allí, aunque la amenaza de los incendios los acompañó.
«Había humo y el cielo estaba cubierto de gris, el sol muy rojo. Olías el humo mientras caminabas y del cielo caía ceniza», relata la italiana, que pensó en cambiar a la variante inglesa o portuguesa, pero siguió por el francés porque se sintió «segura» con la información de los albergues y Protección Civil.
Una situación parecida se encontró Juan, un joven de Cuenca, nada más llegar a Tui, desde donde comenzó el Camino Portugués.
«Los 7 primeros kilómetros olía un montón a humo», relata este peregrino, que admite que le costó «bastante» avanzar y se llegó a plantear parar un tiempo o hacer un rodeo en su ruta, aunque no llegó a ser necesario.
El Camino Portugués estuvo afectado la semana pasada por el incendio de Oia (Pontevedra), donde un camping tuvo que ser desalojado por prevención.
Los portugueses Nelson y Vera, que hicieron la variante lusa por la costa desde Oporto, pasaron por allí hace dos días.
«Estaba todo quemado, pero tranquilo. El incendio ya estaba extinguido, aunque había zonas donde todavía salía humo», recuerda Vera.
Los que pasaron por el Bierzo a principios de la semana pasada también se encontraron con los vestigios del fuego. «Había una zona muy devastada, toda quemada. Se veía movimiento de personal contra incendios», explica el toledano Julián, cuyo grupo fue todo el camino con «precaución» pero no tuvo que cambiar la ruta.
Cancelaciones en albergues

Todos estos peregrinos llegaron a Santiago, pero otros sí que cambiaron sus planes por el fuego.
«Ha provocado bastantes cancelaciones, que incluso a veces no tenían mucho sentido porque se ha creado mucha alarma», asegura a EFE el presidente de la Asociación Gallega de Albergues Privados (Agalber), Miguel Ángel Rodríguez, que explica que ha habido hasta cancelaciones para septiembre.
La suspensión del tren entre Madrid y Galicia también impactó, pese a que algunos peregrinos buscaron medios alternativos, según Rodríguez, que critica la falta de agilidad de las autoridades para informar a los peregrinos de que los caminos seguían abiertos.
«La segunda quincena de agosto ya no era especialmente buena para el camino en general. Y con los incendios, fue una temporada más baja de lo normal», lamenta.
En caso de duda de si hay afecciones por el fuego, él aconseja a los peregrinos llamar a los albergues.