Inmaculada Tapia

Madrid, 2 abr (EFE).- Casa Decor celebra su 60 edición en un edificio en Madrid de finales del XIX, construido por Luis de Landecho Jordán y Urríes, en el que gran parte de sus 57 espacios pretenden hacer de él “la casa de los sentidos”, ha destacado este miércoles su directora Alicia García Cabrera.

Espacios donde el borboteo del agua es un elemento común y se escucha el sonido de los pájaros; los elementos naturales y la luz de sus ventanales y sus patios permiten vivir dentro sintiendo cerca la naturaleza.
Covadonga Pendones, responsable de comunicación de esta plataforma de estilo de vida referente del interiorismo, remarca la cantidad de espacios sensitivos de esta edición, que permiten “un viaje introspectivo que enmarca el futuro de la decoración en provocar sensaciones” con elementos orgánicos.
La artesanía es esencial en esta edición, que combina “lo más barroco con la más absoluta modernidad”, indica Pendones, en más de 7.000 metros cuadrados, y que abre sus puertas este jueves y permanecerá hasta el 18 de mayo en la calle Sagasta, 33.
La propuesta de Tomás Alía es a favor de los artesanos. Recrea la recepción de un hotel con materiales de Consentino que van más allá del revestimiento; con Jacinto de Miguel ha realizado una escultura de tres metros, además de dos aparadores que combina con paredes en jarapa, reutilizando residuos.
Marta Miñarro construye con materiales sostenibles un espacio íntimo con paredes y apliques de barro y lámparas de lana de oveja.
Miguel Muñoz ha sido el encargado de dar forma al legado artesano de Castilla-La Mancha, que una vez más vuelve a poner en valor la tradición.
El agua, los tonos verdes y azules crean espacios que hacen sucumbir a la ensoñación. Colores que no solo son protagonistas en textiles, también en paredes y techos por los que se ha dejado llevar la interiorista Blanca San Martín.
También Pilar Barroso hace una alusión al Mediterráneo con el verde, en el espacio dedicado a las firmas de decoración italianas, donde se presentan unas sillas de enea, realizadas a mano, que han tardado dos meses en fabricar.
La esencia mediterránea traspasa el Espacio Wink que hace de la arquitectura un refugio emocional; una línea que sigue Adriana Arranz para Natuzzi, recreando el palacio de Bruna di Puglia (Italia).
Uno de los espacios más vibrantes, en verde flúor, es el ideado por Sigfrido Serra para The Masie.
Los espejos son un elemento dominante en paredes y techos, enmarcados o colocados perfilando un laberinto como el de Davidedavid para Neolith o el juego de espejos y reflejos creado por Zooco para Geberit.
Los baños son el espacio estrella que más se repite “como un lugar evocador con el que conectar con nuestras emociones”, apunta Andrés Navarro, que junto a José María Gimeno ha diseñado el espacio Jomoo by Andemen, con una cúpula de 450 rociadores de ducha al que se llega por un camino decorado con pampas con el que evocan al verano.
No cabe duda de que el diseñador holandés Marcel Wanders se ha divertido a la hora de construir el espacio Laufen, donde los inodoros ejercen de sillas y son expuestos como cuadros en la pared.
La cocina es otro de los puntos fuertes de Casa Decor, cada armario es una experiencia por descubrir, un área del hogar que sucumbe a la más alta tecnología, donde la piedra natural viste encimeras, suelos y puertas armarios que llegan a necesitar bisagras para sostener 300 kilos de peso, como es el caso del Grupo Coeco, que tiene a bien llamar a su propuesta ‘This not a kitchen’ (‘Esto no es una cocina’).
Raquel Chamorro y David Maroto han sabido reconvertir el patio interior del cuarto de basuras del edificio en un lugar para el disfrute con cocina, comedor y sauna rodeado de naturaleza.