Chile registra una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo: “No hay condiciones”

Personas caminan por Paseo Ahumada este jueves, en Santiago de Chile (Chile). EFE/ Ailen Díaz

Santiago de Chile, 3 abr (EFE).- Las alertas se dispararon hace tiempo, pero no fue hasta hace dos semanas que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirmó el grandísimo cambio demográfico al que se enfrenta Chile: en 2023 el país batió todos sus récords y registró 1,16 hijos por mujer, la tasa global de fecundidad más baja de Latinoamérica y una de las menores del mundo.

Desde las aulas de una escuela de Santiago, María Eugenia Riquelme, de 63 años, ha sido testigo de este drástico cambio.

“Cuando empecé a ejercer hace 40 años, cada niño tenía 2, 3 y hasta 4 hermanos. Hoy encuentras puros hijos únicos o con un hermanito”, explica a EFE.

La caída de la fecundidad en Chile se enmarca dentro de un fenómeno global, pero aquí el descenso ha sido más abrupto.

La tasa ha caído un 53,7 % comparado con 1992 y hoy es incluso más baja que la registrada en países históricamente con problemas de natalidad, como Japón.

Las proyecciones no son halagüeñas y se cree que la fecundidad chilena seguirá alejándose de la tasa de reemplazo, es decir, de los 2,1 hijos por mujer que se necesitan para mantener la población en el mismo tamaño, sin tener que recurrir a la inmigración.

 “Infertilidad estructural”

La caída de la fecundidad es consecuencia de múltiples factores y, en parte, es una “historia de éxito”, pues viene impulsada por la disminución del embarazo adolescente, el aumento de la esperanza de vida, la incorporación de más mujeres al mundo laboral o el mayor acceso a anticonceptivos, según especialistas.

A estas transformaciones culturales, sin embargo, hay que añadirles factores como el alto costo de la vida y la falta de servicios sociales, que están generando lo que la socióloga Martina Yopo ha bautizado como “infertilidad estructural”.

“Hoy no se dan las condiciones sociales para tener hijos. Cuando uno se lo plantea, le asalta la preocupación de si va a tener suficiente dinero para mandarlos a una buena escuela, pagar un doctor o tener una casa digna”, dice a EFE Yopo, de la Universidad Católica.

La “persistente” desigualdad de género y las “fuertes penalizaciones” que las mujeres sufren en el mercado laboral son otro determinante de la baja natalidad, según Yopo, así como la sensación generalizada de “pobreza del tiempo”.

“La baja natalidad no es un problema de las mujeres, tiene que ver con cómo nos organizamos como sociedad”, agrega.

 “Todo está caro”

Marcela, periodista de 35 años, tiene claro que no quiere ser madre e incluso ha pensado en esterilizarse: “Todo está demasiado caro y prefiero dedicarme a mí”, asegura a EFE.

El dinero también le preocupa a Catalina del Campo, que con 25 años acaba de licenciarse en Ciencias Jurídicas y busca empleo: “El pensamiento extendido es que hay que llegar lo más alto posible antes de tener hijos para asegurarse un buen salario”, lamentó a EFE.

“Si somos diez amigas, cinco quieren ser mamás y cinco lo tienen totalmente descartado, tanto por la plata como por cómo está el mundo”, agrega a EFE Mereia Bahamondes, una universitaria de 23 años, que cree que “tienen que cambiar muchas cosas” para que más chilenas decidan quedar en embarazo.

Los expertos avisan de que la baja natalidad agravará el problema del envejecimiento poblacional y elevará la presión sobre los sistemas sanitarios y de pensiones y sostienen que hay políticas públicas que funcionan, como garantizar una infraestructura gratuita de cuidado en la primera infancia o aumentar la cobertura de los tratamientos de reproducción asistida.

La ministra chilena de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, explicó a EFE que el Gobierno está avanzando en la implementación de un Sistema Nacional de Cuidados, al tiempo que cargó contra aquellos que piden hacer recortes “radicales” en el gasto público.

“Si tenemos problemáticas que no son de un Gobierno, sino de la sociedad, no podemos debilitar la protección social”, subrayó.

Yopo, por su parte, pide poner atención a discursos “pronatalistas” que están surgiendo en países gobernados por la ultraderecha y que buscan “devolver a las mujeres al hogar”.

“La promoción de la fecundidad -concluyó- no puede ser a costa de los derechos y la autonomía sexual reproductiva”.

María M.Mur

Personas caminan por calle Mosqueto este jueves, en Santiago de Chile (Chile). EFE/ Ailen Díaz
Fotografía que muestra la fachada de la Clínica Ivi este jueves, en Santiago de Chile (Chile). EFE/ Ailen Díaz