Bogotá, 28 ago (EFE).- El Ministerio de Defensa de Colombia hizo este jueves un llamado urgente a las comunidades de la vereda Nueva York, en el municipio de El Retorno (Guaviare), para que liberen de inmediato a los 33 militares secuestrados desde el pasado martes durante una operación contra las disidencias de las FARC.
La directora de Derechos Humanos del Ministerio, Diana Sánchez Lara, advirtió que la retención constituye un «gravísimo error» que pone en riesgo la vida de los uniformados y puede acarrear consecuencias judiciales para quienes participan en la asonada.
«Si hay grupos armados ilegales detrás presionando a las comunidades para impedir el ejercicio de la fuerza pública, las están empujando a enfrentarse a la fuerza legítima del Estado. Y si es por voluntad propia, también están incurriendo en un delito que ya es objeto de judicialización por parte de la Fiscalía», señaló Sánchez Lara.
El Ministerio recordó que desde 2021 se han registrado más de un centenar de asonadas contra tropas militares en distintas regiones, lo que ha obstaculizado operaciones de seguridad y debilitado la presencia estatal en zonas afectadas por el narcotráfico y la violencia armada.
Delegación de diálogo
Una comisión del Gobierno y de organismos internacionales de derechos humanos se desplazó a la vereda Nueva York para dialogar directamente con las comunidades y garantizar la liberación pacífica de los soldados e infantes de marina.
«Mantenemos un monitoreo permanente y hemos reforzado la seguridad con más tropas para evitar cualquier ataque en este ambiente hostil. No escatimaremos esfuerzos para lograr su pronto regreso en libertad», señaló el comandante de las Fuerzas Militares, el almirante Francisco Cubides.
El Ministerio de Defensa informó que ya interpuso denuncia penal por secuestro, obstrucción a la función pública y asonada, al tiempo que reiteró el llamado a organismos como la Defensoría del Pueblo y Naciones Unidas para que acompañen el proceso.
«Quien ataca a un soldado o a un policía está atacando a Colombia y al Estado Social de Derecho. Exigimos la liberación de nuestros secuestrados. Aún hay tiempo para que lo hagan voluntariamente», subrayó Sánchez.
Combates previos
El secuestro se produjo en la misma zona rural donde el pasado domingo fue abatido Willinton Vanegas Leyva, alias Dumar o Chito, uno de los principales jefes del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, como parte de una operación contra esa guerrilla liderada por Néstor Vera Fernández, alias Iván Mordisco.
Según el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, el criminal era responsable de consolidar corredores estratégicos del narcotráfico en los departamentos de Meta y Guaviare para fortalecer ese grupo guerrillero.
Tras su muerte, se produjeron nuevos combates que dejaron otros diez disidentes muertos y, posteriormente, la comunidad impidió la movilidad de la tropa, reteniendo a 33 uniformados.
«Eso es un secuestro, va contra la voluntad de los soldados», recalcó el ministro, quien calificó la retención como una acción «ilegal y delictiva» que debe resolverse de manera inmediata.
Mientras avanzan los diálogos en terreno, las Fuerzas Militares mantienen refuerzos en la zona para garantizar la seguridad de sus tropas, en un contexto de alta tensión por la presión de los grupos armados ilegales y la vulnerabilidad de las comunidades locales.
Inicialmente, los reportes informaban de 34 soldados secuestrados, pero las Fuerzas Militares confirmaron que son 33 los uniformados.