Laura Rincón
Sevilla, 1 abr (EFE).- La adopción de la bicicleta como medio de transporte habitual es un desafío en la mayoría de las ciudades y, ahora, un nuevo estudio que analiza 60 urbes de todo el mundo detalla los factores que favorecen o dificultan su uso, como las infraestructuras públicas, el compromiso de las instituciones o la colaboración público-privada.
Elaborado por la Universidad de Sevilla con el título ‘La adopción de soluciones innovadoras de movilidad urbana desde la lógica dominante del servicio’, el estudio ha sido publicado en la revista académica European Journal of Innovation Management.
Destaca que para que la bicicleta se convierta en un vehículo habitual en las ciudades se tienen que dar una serie de factores favorecedores impulsados desde lo público, como una red de carriles bici, aparcamientos de bicicletas seguros y accesibles cerca de nodos de transporte multimodal y la existencia de operadores de bicicletas compartidas.
“La infraestructura es fundamental, pero no es suficiente”, asegura Manuel Rey, catedrático de la Universidad de Sevilla y uno de los autores del estudio. “Si no hay un compromiso institucional claro que favorezca la bicicleta frente al coche y si no existe una colaboración público-privada que impulse la cultura de la bicicleta, la adopción seguirá siendo limitada”.
Así, en las urbes también existe lo que los expertos denominan “mecanismos de bloqueo”, es decir, las combinaciones de factores que dificultan la adopción de la bicicleta en ciertas ciudades. Estos mecanismos ocurren por un lado a nivel público y son, precisamente, la falta de infraestructuras adecuadas y el no contar con espacios de aparcamiento y, a nivel privado, la falta de tiendas de bicicleta.
Estrasburgo, Viena, Berlín, Hannover o Copenhague son ejemplos de ciudades que destacan por sus esfuerzos en movilidad sostenible en Europa. Estas urbes han logrado un equilibrio entre la infraestructura ciclista y el compromiso institucional, lo que les ha permitido fomentar una cultura de la bicicleta que ha sido adoptada positivamente por la sociedad.
Rey señala a Sevilla como un ejemplo de éxito en España, aunque esta ciudad no ha sido tenida en cuenta en este estudio, ya que las bases de datos que han tenido en cuenta para elaborarlo no recogía información sobre la capital andaluza.
En la actualidad, “el 7 % de los desplazamientos totales que se realizan en la capital andaluza son en bicicleta”. Esto ocurre hoy porque durante la primera década del siglo XX la ciudad apostó fuerte por cambiar la forma en la que sus ciudadanos se desplazaban, se construyeron más de 150 kilómetros de carriles bici, “el impulso de políticas públicas favorecieron la bicicleta como alternativa al automóvil”.
Sin embargo, la movilidad sobre dos ruedas no siempre ha funcionado, “conozco ciudades con una orografía muy favorable en la que la bicicleta no ha conseguido establecerse como medio de transporte habitual”, asegura el catedrático. Algunos ejemplos son Lisboa, Roma o Madrid.
La petición es contundente: “necesitamos de una manera urgente apuestas decididas y claras por soluciones de movilidad sostenible”.
Ciudades de todo el mundo están empezando a replantear sus modelos de transporte. La bicicleta, un medio de transporte tan simple como efectivo, podría ser la clave para un futuro urbano más limpio, más saludable y, sobre todo, más accesible.