Diego Ventura y Pablo Aguado abren la puerta grande en el fin de feria en Almería

El rejoneador Diego Ventura durante la faena a su primer toro este viernes en la tercera corrida de abono de la Feria de Almería. EFE / Carlos Barba

Álvaro Rodríguez del Moral

El diestro Pablo Aguado da un pase a su primer toro este viernes durante la tercera corrida de abono de la Feria de Almería. EFE / Carlos Barba

Almería, 29 ago (EFE).- El rejoneador Diego Ventura ha sido el gran triunfador de la corrida mixta que cerraba la feria de la Virgen del Mar de Almería gracias a una magistral demostración de gran rejoneo, en un festejo que también vio salir a hombros a Pablo Aguado merced a su entregada actuación con el sexto de la tarde.

El jinete se iba a encontrar con un primer ejemplar de María Guiomar Cortés de Moura de escaso celo inicial –siempre le faltó un tranquito- al que castigó con dos rejoncillos. El rejoneador de La Puebla del Río tuvo que emplearse a fondo, dándole todas las ventajas al astado para calentar el cotarro.

Fue una labor de ritmo creciente, intensa y rítmica que suplió las carencias del noble toro portugués, especialmente en la monta de ‘Lío’, colocando palos a toro parado y quebrando en la misma cara. Amarró su labor con las rosas y soltó un rejonazo entero después de un primer pinchazo que le permitió cortar la primera oreja del festejo.

El centauro cigarrero iba a echar toda la carne en el asador con el cuarto, un ejemplar abantote al que supo encelar a la grupa hasta hacer romper la faena en las batidas a pitón contrario, los quiebros exactos, la reunión con el animal y las cabalgadas a dos pistas convirtiendo la montura en muleta.

Fue una labor trepidante en la que tampoco faltó el alarde de clavar a dos manos y sin cabezada a lomos de ‘Bronce’. El lío se mantuvo con las cortas, con el público absolutamente entregado al despliegue de gran rejoneo de Ventura que enterró el acero después de un pinchazo cortando dos orejas aclamadas por la plaza de Almería.

Talavante se las iba a ver en primer lugar con un ejemplar de El Pilar que tuvo el defecto de quedarse cosido a los vuelos sin despedirse de la muleta y que se partió una mano a mitad de faena, obligando al diestro extremeño, que nunca llegó a confiarse por completo, a cortar por lo sano.

El diestro pacense tampoco iba a encontrarse a gusto con el colorado que hizo quinto. Fue un toro de viajes cortos y pegajoso en el engaño al que había que llevar muy sometido. Talavante evidenció su incomodidad y optó por quitarle las moscas y marcharse a por la espada culminando una actuación para olvidar.

Aguado iba a lidiar en primer lugar un serio castaño, muy en el tipo de la casa, que blandeó de salida manteniendo un comportamiento desigual. Había mejorado a lo largo de la lidia pero después de que el torero tomara espada y muleta se lesionó de una mano –como el toro anterior- obligando al torero a abreviar en medio del enfado del público.

Le quedaba el sexto para salvar los muebles de los toreros a pie, lidiando en forma y fondo a ese ejemplar al que cuajó un airoso quite por delantales. Pero el diestro sevillano iba a entregarse de verdad en una faena rítmica y ligada, plena de buen gusto, que se impuso a los defectos del animal hasta cuajarlo por naturales y adornándose con aire de torero antiguo.

Los largos y hondos muletazos finales, citando con la izquierda a muleta plegada, fueron el epílogo del trasteo revelador de Pablo Aguado, que apuró las embestidas con ayudados por alto antes de agarrar una contundente estocada que puso en sus manos las orejas que le franqueaban de par en par la puerta del coso de Vilches en el cierre de su feria taurina.

FICHA DEL FESTEJO

Se lidiaron dos toros de Guiomar Cortés Moura en la lidia a caballo, dejándose el primero y dando muy buen juego el cuarto. A pie se soltaron cuatro ejemplares de El Pilar, bien presentados. El segundo, pegajoso, se partió una mano; también se lesionó el tercero; el quinto resultó deslucido y se dejó a medias el sexto.

El rejoneador Diego Ventura, oreja y dos orejas.

Alejandro Talavante, de turquesa y oro, silencio y silencio.

Pablo Aguado, de verde inglés y oro, silencio y dos orejas.

La plaza registró menos de tres cuartos de entrada en tarde noche de agradable temperatura