Diplomáticos se citan en Bogotá para jugar al tejo, el deporte nacional de Colombia

Una integrante de la Embajada de Canadá en Colombia lanza un tejo durante una competencia de tejo este viernes, en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega

Bogotá, 29 ago (EFE).- Entre el estruendo de las mechas y los gritos de celebración, una veintena de representantes diplomáticos se reunieron este viernes en el Tejo La Embajada de Bogotá para disputar un torneo que buscó acercar a los extranjeros a este deporte autóctono colombiano, considerado patrimonio cultural inmaterial de la nación.

Un integrante de la Embajada de Estados Unidos en Colombia lanza un tejo durante una competencia de tejo este viernes, en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega

La competencia estuvo organizada como un mundial de clubes: los equipos iban enfrentándose por tiempos y acumulando puntos para avanzar en la clasificación.

Una integrante de la Embajada de Japón en Colombia lanza un tejo durante una competencia de tejo este viernes, en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega

Aunque el único jefe de misión presente fue el embajador de la India, Shri Vanlalhuma, también participaron representantes de Estados Unidos, Suiza, Dinamarca, Canadá, República Checa, China y Japón, cuyos jugadores sorprendieron al llegar con chaquetas con grafitis para la ocasión.

«El tejo es un deporte muy divertido. Es la tercera vez que nos presentamos, ya quedamos segundos en otra edición y esta vez esperamos ganar», dijo a EFE el embajador indio, entusiasmado con el ambiente festivo de la jornada.

El director de la Cámara de Comercio Colombo Británica, Santiago Uribe, organizador del torneo, resaltó que «el tejo es un deporte único en el mundo y con este evento lo que queremos es que se expanda y se pueda jugar en otros lugares».

Originario de los pueblos nativos muiscas, el tejo consiste en lanzar discos metálicos hacia un tablero inclinado cubierto de arcilla, en cuyo centro se ponen pequeños sobres de pólvora llamados mechas.

Cuando el disco impacta en ellos, se produce una pequeña explosión, lo que provoca la euforia de los jugadores.

En el recinto, entre el olor a pólvora y la música de fondo, los diplomáticos lanzaron sus tejos con precisión variable y celebraron cada estallido como si fuera un gol, en un ambiente que combinó la diplomacia con la cultura popular colombiana.