David Álvarez
Ciudad de México, 30 ago (EFE).- Un grupo de mujeres pastoras de la comunidad indígena tsotsil, originarias de los Altos de Chiapas, al sur México, se resiste a perder sus costumbres ante la gentrificación que, no es sólo característica de las grandes poblaciones, sino también de San Cristóbal de las Casas, con apenas 180.000 habitantes, explica a EFE Gabriela Domínguez, directora de ‘Formas de atravesar un territorio’.
“Se están acabando las montañas por la minería para poder hacer las infraestructuras de una ciudad. Es importante que estas crezcan, pero me parece que lo que no está sucediendo es la planeación y la sostenibilidad de un territorio en el que no solamente vivimos las personas de la ciudad”, sostiene en una entrevista con EFE.
El documental, estrenado en 2024, sigue el paso de estas pastoras encargadas de alimentar a su rebaño, así como de estudiar, trabajar en la ciudad, criar a sus hijas e integrarse en una sociedad moderna cada vez más aislada de sus orígenes.
Domínguez es también natural de San Cristóbal de las Casas, como las pastoras a las que recuerda de su niñez, aunque reconoce que esa tarea es cada vez más complicada para ellas, ya que estos espacios de comunión están siendo reducidos del territorio.
“Sí tengo esta añoranza de una ciudad que antes era más pequeña y que tenía más espacios verdes. Cada vez estos espacios se han ido acabando. Tengo el recuerdo de salir del centro y ver estos lugares en el que estaban esas mujeres con sus rebaños”, recuerda.
A pesar de que Domínguez todavía disfruta de la capacidad de poder salir de su casa y tener “una montaña con pinos a 20 minutos”, remarca la importancia de la cada vez menor diversidad del territorio, no solo en su paisaje, sino también en sus costumbres.
“Es un territorio donde hay muchas creencias y muchas formas de vida, pero también es muy diverso en paisaje y eso está en riesgo. Es preguntarse cómo nos podemos encontrar en esta transformación y cómo podemos cohabitar de distintas maneras, pero siempre respetando primero el territorio y las formas en las que vivimos”, señala.
Discriminación a indígenas
Otro de los grandes vértices del documental es la discriminación que sufren las comunidades indígenas en México, uno de los países del mundo con mayor variedad de pueblos originarios y con un 15 % de representación poblacional, según el Instituto Nacional Estadística y Geografía (Inegi).
“La discriminación directa o indirecta que se vive en la ciudad es por gente como yo, que crecimos ahí. Lo que a mí me sorprende es que a estas alturas de la vida muchas personas por costumbre siguen siendo discriminadas”, dice.
A pesar de esta segregación en la que el pueblo “ha dejado a un lado estas otras diversas formas de habitar el mismo territorio”, las nuevas generaciones de mujeres pastoras han hecho todo lo posible para integrarse en la vecindad, cambiando por ejemplo la lana por limpiar hoteles turísticos, pero sin olvidar su origen.
“Viven en los dos mundos, pero sin dejar de tener el ombligo conectado a la montaña. Esa herencia la tienen clara, están orgullosas. No dejan de hablar su idioma y de vestir sus trajes característicos, pero se dan la posibilidad de hablar el español y vestir de manera occidental”, sentencia.

