Alicante, 24 mar (EFE).- Dos médicas acusadas de supuesta negligencia facultativa por la muerte de un niño de 8 años por peritonitis en octubre de 2020 han defendido este lunes, en la primera vista oral por esta causa, que actuaron correctamente en la atención al pequeño.
El juicio por este caso se celebra en el juzgado número 2 de Alicante y tanto el fiscal como las acusaciones particulares, ejercidas por la abuela y la madre biológica, sostienen que hubo ‘mala praxis’ en la asistencia facultativa al menor.
Los hechos ocurrieron a partir del 24 de octubre de 2020, cuando el pequeño Aitor empezó a padecer dolor abdominal en la casa familiar de Petrer (Alicante) y pasó cinco veces por urgencias hasta su muerte, el 28 de ese mes.
La fiscalía de Alicante pide penas de entre un año y diez meses y dos años y cuatro meses de cárcel para las dos facultativas por homicidio por imprudencia, mientras que la representante legal de la abuela del pequeño solicita, en principio, un delito de homicidio por omisión, 21 años de prisión, aunque ha precisado que a lo mejor pueden modificar la calificación en función de cómo se desarrolle el juicio.
Las dos acusadas han declarado en el juicio que el niño no presentaba ningún signo de alarma, no padecía de deshidratación y los vómitos que sufrió no tenían contenido sanguíneo.
Una de las procesadas, que en ese periodo estaba en el Hospital de Elda (Alicante), ha asegurado que le practicó al pequeño la exploración cardíaca y abdominal, ha señalado que el control de azúcar estaba dentro de la normalidad y ha indicado que le hizo una segunda valoración antes de darle de alta.
La otra acusada, médica de cabecera del Centro de Salud de Petrer (Alicante) que le asistió con posterioridad tras haber sido atendido en el citado hospital, ha reiterado que no tenía ningún signo de alarma, ha asegurado que leyó los informes facultativos previos y ha reconocido que no le hizo ninguna prueba porque no disponen de medios en ese centro para ello, por lo que recomendó a la abuela que lo llevara al hospital.
Por su parte, la abuela de Aitor, que tenía su custodia, ha relatado en el juicio que, desde el 24 de octubre de 2020, el pequeño sufría de dolor en la barriga constante y que se metía los dedos en la boca para vomitar porque eso le aliviaba, y ha precisado que le diagnosticaron una gastroenteritis aguda que, según le dijeron, se le remitiría en cuatro o cinco días.
En declaraciones a los medios al término de la vista oral, la abuela ha pedido a los familiares que han sufrido también presuntos casos de negligencia médica que, frente al “dolor, saquen las entrañas de dentro (…) y que luchen por hacer justicia, porque nuestros hijos se lo merecen. A mi Aitor le prometí que le iba a hacer justicia”.