Londres, 2 abr. (EFE).- Estados Unidos impuso “aranceles recíprocos” del 10 % al Reino Unido, que, en principio, dice que por ahora no tiene previsto tomar represalias en contra de su “aliado más estrecho”.
Tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de esos aranceles del 10 %, el ministro británico de Empresas y Comercio, Jonathan Reynolds, señaló en un comunicado que su Gobierno sigue “tranquilo y comprometido” con la búsqueda de un acuerdo económico bilateral que mitigue el impacto de la medida.
Pese a encontrarse en la franja inferior de los aranceles dispuestos por Trump, el Reino Unido mantuvo hasta esta semana la esperanza de quedar exento de la revisión tarifaria gracias a su balanza comercial deficitaria en los intercambios con EE.UU.
Reynolds enfatizó que el propósito del Gobierno laborista de Keir Starmer es “permanecer tranquilo y comprometido para completar el acuerdo, que esperamos mitigue el impacto de lo que ha sido anunciado hoy”.
“Siempre actuaremos en el mejor interés de las empresas y consumidores del Reino Unido. Por eso, en las últimas semanas, el Gobierno ha estado centrado plenamente en negociar un acuerdo económico con EE.UU. que fortalezca nuestra relación justa y equilibrada”, agregó el ministro.
Pese a todo, Reynolds lanzó también una advertencia al recordar que “nada está descartado y el Gobierno hará todo lo necesario para defender el interés nacional del Reino Unido”.
“Nadie quiere una guerra comercial y nuestra intención sigue siendo alcanzar un acuerdo”, insistió.
Un portavoz de Downing Street, oficina del primer ministro, dijo este miércoles que es muy probable que Reynolds comparezca el jueves en la Cámara de los Comunes (baja) para ofrecer explicaciones adicionales acerca de la posición del Ejecutivo.