Redacción Ciencia, 2 abr (EFE).- Hace entre 14.500 y 5.000 años, en el Periodo Húmedo Africano, el tercio norte de África -incluido el Sáhara- era una inmensa sabana verde, salpicada de ríos, lagos y abundante fauna salvaje, un lugar que facilitó la presencia humana y la expansión de pastoreo.
Aquellos humanos que vivieron en el llamado Sáhara Verde fueron los primeros pastores de África pero aún no está claro si el pastoreo fue traído por migraciones humanas del suroeste de Asia o si este modo de vida se difundió entre los cazadores-recolectores locales.
Hasta ahora, la extrema aridez del Sáhara, que dificulta la conservación de ADN antiguo, ha frenado el estudio de este periodo de la historia en África pero hoy, un equipo internacional liderado por el Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck de Leipzig (Alemania) ha presentado el estudio genómico de dos mujeres de hace 7.000 años cuyos restos estaban momificados en una cueva en Takarkori, al sureste de Libia.
Los detalles de la investigación se han publicado este miércoles en Nature.
Estudios previos habían analizado el genoma de estas mujeres usando el ADN mitocondrial (contiene solo información genética de la madre), pero el nuevo trabajo ha empleado métodos mejorados para obtener ADN nuclear, que se hereda de ambos progenitores y es mucho más completo.
Además, el equipo comparó sus resultados con los datos genómicos de 795 individuos actuales y 117 antiguos de África, el suroeste de Asia y Europa.
Con todo esto, el equipo ha descubierto que estas mujeres procedían de un linaje genético norteafricano desconocido hasta ahora que divergió de las poblaciones del África subsahariana cuando los linajes humanos modernos se extendieron fuera de África hace unos 50.000 años.
Este linaje permaneció aislado la mayor parte de su existencia, y aunque ya no existe en forma no mezclada, su ascendencia sigue siendo un componente genético central de la población norteafricana actual.
El norte de África, genéticamente aislado

Además, el estudio descubrió que los restos de Takarkori comparten estrechos vínculos genéticos con recolectores de 15.000 años de antigüedad que vivieron durante la Edad de Hielo en la cueva de Taforalt (Marruecos), asociados a la industria lítica Iberomaurusiana, anterior al Periodo Húmedo Africano.
Los individuos de Takarkori y los de Taforalt están igualmente alejados de los linajes del África subsahariana, lo que indica que, a pesar del reverdecimiento del Sáhara, el flujo genético entre las poblaciones subsaharianas y norteafricanas siguió siendo limitado durante el Periodo Húmedo Africano, contrariamente a lo que se había sugerido anteriormente.
El estudio también analiza la ascendencia neandertal y muestra que los individuos de Takarkori tienen diez veces menos ADN neandertal que las personas de fuera de África, pero más que los africanos subsaharianos contemporáneos.
Todos estos hallazgos sugieren que, “aunque las primeras poblaciones norteafricanas estaban en gran medida aisladas, recibieron restos de ADN neandertal debido al flujo genético procedente de fuera de África”, explica Johannes Krause, autor principal y director del Max Planck.
El pastoreo en el Sáhara Verde
Para Nada Salem, primera autora del estudio e investigadora en el Max Planck, la investigación “desafía las suposiciones previas sobre la historia de la población norteafricana y pone de relieve la existencia de un linaje genético profundamente arraigado y aislado desde hace mucho tiempo”.
“Este descubrimiento revela cómo se extendió el pastoreo por el Sáhara Verde, probablemente a través del intercambio cultural y no de migraciones a gran escala”, añade Salem.
Por su parte, David Caramelli, coautor del estudio e investigador en la Universidad de Florencia, cree que el trabajo “pone de relieve la importancia del ADN antiguo para reconstruir la historia humana en regiones como el centro norte de África, proporcionando un apoyo independiente a las hipótesis arqueológicas”.
“Al arrojar luz sobre el pasado profundo del Sáhara, pretendemos aumentar nuestro conocimiento de las migraciones humanas, las adaptaciones y la evolución cultural en esta región clave”, añade Savino di Lernia, autor principal e investigador en la Universidad Sapienza de Roma.
Nature acompaña el estudio con un artículo de la antropóloga Mary Prendergast, de la Rice University (Texas, Estados Unidos) que subraya el valor de este trabajo en el estudio de la compleja historia demográfica de África a partir de linajes apenas detectables en los genomas de la población actual.