El bosque nuboso de Costa Rica, una joya natural que lucha contra la crisis climática

Fotografía de árboles en un bosque el 29 de marzo de 2025 en la zona de Monteverde, en la provincia de Puntarenas (Costa Rica). EFE/Douglas Marin

Monteverde (Costa Rica), 4 abr (EFE).- La extinción del sapo dorado y los pocos árboles de aguacatillo que subsisten en Monteverde, dan cuenta de los efectos que la crisis climática está causando en el bosque nuboso de Costa Rica, un ecosistema como pocos en el mundo y al que la comunidad está procurando preservar con prácticas sostenibles en las empresas y el turismo.

“Hay nuevas especies que están llegando e interactuando con las especies de acá y eso puede generar un cambio importante en el ecosistema. En la parte alta de la cordillera es posible una pérdida gradual de especies; toda la composición florística del bosque nuboso va a ser distinta, podríamos llegar a ser una especie de bosque lluvioso tropical”, dijo a EFE el líder de la comunidad y director de la organización Life Monteverde, Guillermo Vargas.

En las últimas décadas Monteverde ha resentido un aumento de las temperaturas, un incremento de días secos al año y periodos de lluvias más cortos pero con aguaceros más torrenciales, explicó Steven González, guía de Selvatura Park, uno de los sitios turísticos más visitados de la zona por la diversidad de flora y fauna, por sus programas de protección ambiental y por los puentes colgantes.

El sapo dorado, una especie de anfibio endémico de Monteverde, no se ha visto desde inicios de la década de 1990 y fue declarado extinto por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su desaparición ha sido asociada a la crisis climática.

La principal hipótesis indica que un hongo que antes no se conocía en Monteverde, apareció en el sitio debido al cambio de temperaturas y ha estado afectando a diversas especies, incluidos los anfibios

El árbol de aguacatillo, principal alimento del quetzal, es otro ejemplo de los efectos de la crisis climática pues se observan menos y es más difícil que crezcan en la zona.

“En los últimos 25 años hay un cambio drástico”, comentó González, quien lamentó que poco a poco la nubosidad característica de este bosque ha ido disminuyendo.

En la actualidad se han detectado en Monteverde especies de aves, felinos y serpientes que hace 30 años era impensable observar en el lugar debido a que su hábitat se encontraba en zonas más bajas con temperaturas más cálidas.

Monteverde se ubica en el noroeste de Costa Rica, abarca altitudes entre los 800 y los 1.850 metros sobre el nivel del mar, y se caracteriza por una temperatura media de 18,5 grados celcius. Su ubicación única hace que reciba influencia climática del húmedo Caribe y del caluroso y seco Pacífico, lo que crea las condiciones para que se convierta en uno de los pocos remanentes de bosque nuboso del mundo.

Este sitio tiene más especies de orquídeas por metro cuadrado que cualquier otro lugar conocido en el planeta con un total 523 especies y además posee el 5 % de las especies de aves del mundo.

El turismo como clave

Fotografía de un bosque el 29 de marzo de 2025 en la zona de Monteverde, en la provincia de Puntarenas (Costa Rica). EFE/Douglas Marin

En Monteverde, donde el 85 % de las empresas pertenecen a gente de la comunidad, según los datos de la Cámara de Turismo local, existe la conciencia de trabajar con prácticas sostenibles tanto en la producción agrícola como en el turismo, que es la principal fuente de ingresos en la zona.

“Monteverde es un buen ejemplo que ilustra el sueño de los ticos de seguir siendo un país ejemplo en sostenibilidad. Tenemos la riqueza natural, de cultura y mejores condiciones de vida para crear un modelo a largo plazo más sostenible”, afirmó Guillermo Vargas.

 Miles de turistas visitan cada año el bosque nuboso de Monteverde para apreciar su rica biodiversidad, que incluye, por ejemplo, felinos, flora y el 5 % de las especies de aves del mundo, entre ellas el colibrí y el emblemático quetzal.

Monteverde tiene una población de alrededor de 6.000 habitantes y ha sido una comunidad pionera en el ámbito turístico, pues allí surgió la primera empresa turística de tirolesas (canopy) del país en 1994 y además los primeros puentes colgantes sobre la copa de los árboles de Costa Rica.

Esta zona pertenece al Corredor Biológico Pájaro Campana, un territorio de más de 88.000 hectáreas cuyo principal objetivo es restaurar y mantener la conectividad ecológica entre el bosque nuboso y los manglares del Pacífico costarricense.

Douglas Marín

Fotografía del atardecer en un bosque el 29 de marzo de 2025 en la zona de Monteverde, en la provincia de Puntarenas (Costa Rica). EFE/Douglas Marin