El Castillo de la Mota se rinde al poderío de Manuel Carrasco

El músico y cantante Manuel Carrasco en una foto de archivo. EFE/Salas.

Inés Morencia

Medina del Campo (Valladolid), 30 ago (EFE).- La localidad vallisoletana de Medina del Campo, con el castillo de la Mota como testigo de excepción, se ha rendido al poderío y la calidad vocal de Manuel Carrasco, que consiguió agotar las 8.000 localidades disponibles.

Con un público totalmente entregado, arropado por un magnífico escenario, el cantante andaluz desplegó todo su brillo para iluminar -con fuego incluido- a los allí presentes, que no dejaron de cantar las letras de sus melodías, empezando por «El grito del niño», la primera pieza con la que salió a escena.

Desbordó energía a raudales y conectó con sus seguidores al grito de «Arriba Medina», acompañado por dos pantallas gigantes que permitieron seguir el concierto desde todos los puntos posibles, y una acústica perfecta, cuidada al detalle.

Aunque la actuación comenzó con cuarenta minutos de retraso, debido a la gran afluencia de público, que seguía ocupando los espacios en la explanada situada debajo del imponente castillo medinense, la espera quedó olvidada ante el espectáculo ofrecido por Carrasco.

El artista cumplió con creces las expectativas de su tour «Salvaje», en referencia a su último disco, «Pueblo Salvaje», del que interpretó varios temas, sin olvidar el que da título al mismo, y supo mezclar con gran acierto los diferentes estilos, los enraizados con el flamenco y la rumba, con otros más intimistas.

Así, se pudieron escuchar algunas de sus letras más conocidas, como «Qué bonito es querer», «Ya no», «No dejes de soñar», «Fue», «Mira», «Y ahora», y las adaptó a la guitarra y al piano, haciéndose con el total protagonismo en el escenario, sin los músicos que le acompañan en la gira.

Hubo sorpresas, como la aparición de un coro en el tema «Que nadie» o una Kiss Cam, que en este caso se denominó «Bésame Salvaje», con la que aumentó la interacción con el público, aunque lo más aplaudido fue la grabación que realizó él mismo, mientras cantaba y se paseaba entre los que estaban situados más cerca del escenario.

También rindió su pequeño homenaje a Manuel de la Calva, componente del Dúo Dinámico recientemente fallecido, de la mano de una de sus piezas más conocidas, el «Resistiré» que supuso el grito de guerra durante la pandemia, lo que provocó un ensordecedor aplauso.

Carrasco aseguró sentirse «emocionado» de poder regresar a Valladolid, varios años después de su anterior concierto, y demostró su complicidad con los espectadores durante las dos horas consecutivas en las que exhibió su amplio repertorio y su virtuosismo musical.

Agradecido por el recibimiento de los vallisoletanos, una vez más, y «enamorado» del espacio en el que se ubicó el escenario, el conocido cantante salido de «La voz», mostró su deseo de volver pronto, para seguir manteniendo esa gran conexión con su gente.