Madrid, 1 abr (EFE).- El Comité Olímpico Español (COE) abrió sus puertas este martes al equipo de fútbol de refugiados de Madrid, una iniciativa de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) dirigida a favorecer la integración social de personas, en su mayoría africanas, que están en situación de acogida tras haber huido de sus países de origen.

El CEAR CF de Madrid nació en septiembre de 2023 como réplica del de Alicante, el primero que se creó en España en 2019, y al que siguieron los de Valencia, Málaga y Canarias bajo el lema ‘Goles por refugio’.

El presidente del COE, Alejandro Blanco, recibió en la sede de la institución a una representación del equipo, formada por su capitán, Destiny Omofuman, de Nigeria; Mohamed Amro, ‘Moha’, de Sudán, y el maliense Moussa Traoré, a quienes acompañaron el entrenador, Gonzalo Comendador, en el cargo desde el comienzo de esta temporada.
El CEAR CF de Madrid lo componen una veintena de acogidos y milita en una liga de fútbol 7 del distrito de Vallecas, donde ha quedado segundo en la liga.
Blanco aplaudió la iniciativa de CEAR y el apoyo que prestan a las personas que han tenido que solicitar asilo en España por motivos como la guerra o la violencia.
“Es un acto tan importante como cuando recibimos a los medallistas olímpicos. En España, que es el país más solidario del mundo, cuidamos a los refugiados porque nos interesamos por las personas”, valoró el presidente del COE ante el de CEAR, Carlos Berzosa.
‘Moha’, de 22 años, nació en España, pero a los diez años volvió a Sudán, de donde tuvo que escapar con su familia debido a la guerra civil que estalló en 2023.
“En el equipo, todos tenemos una situación excepcional. Somos refugiados que hemos dejado atrás nuestra identidad y tenemos que reconstruir una nueva en España”, explica el centrocampista.
Destiny, también de 22 años, es el líder del CEAR CF Madrid. Además de dar solidez al equipo desde la defensa, es el administrador del chat desde el que coordina a sus compañeros.
Llegó a España en febrero de 2023 después de atravesar Níger, Argelia y Marruecos, donde vivió cuatro años antes de embarcar en una patera para cruzar el Estrecho.
Bajo las directrices de Comendador, entrenan martes y jueves a las 20.00 en un polideportivo del distrito de Aluche y juegan la liguilla los domingos.
Por su condición de solicitantes de asilo, no pueden federarse, por lo que tienen que participar en torneos locales con la ventaja de que contribuyen a fomentar la tolerancia y la convivencia entre la gente del barrio.
El entrenador admite que la comunicación es la principal barrera, puesto que el grueso de los jugadores procede de países africanos y no hablan bien español, aunque también hay un venezolano y un colombiano.
“Más que lo técnico y lo táctico, lo primordial es crear un espacio seguro para ellos y trabajar la confianza”, explica a EFE Comendador, graduado en Ciencias del Deporte.
Al acto en el COE se sumó el defensa franco-camerunés del Getafe, Allam Nyom, quien intercambió la camiseta multicolor con la del equipo de refugiados, diseñada por el colectivo artístico Boa Mistura.
La directora general de CEAR, Mónica López, consideró clave el papel que el deporte tiene en la acogida de las personas desplazadas: “Es una forma de sanar heridas. El deporte tiene una función terapéutica clarísima. Cura el cuerpo y también la mente. Te da un motivo para vivir”.
López se congratuló de que el proyecto que nació en Alicante como algo experimental se haya consolidado. “Algún día ganaremos la liga”, bromeó la directora de la entidad.