Oviedo, 2 abr (EFE).- El hombre de 59 años que desde la tarde de este martes permanecía atrincherado en el interior de una caseta de aperos en el concejo asturiano de Grado, y amenazaba con quemarse si no era escuchado por el alcalde, ha depuesto su actitud pasado el mediodía de este miércoles, ha informado la Guardia Civil.

El hombre, que tenía una garrafa de gasolina y finalmente pudo conversar varios minutos con el alcalde José Luis Trabanco, salió voluntariamente de la caseta en la que se encontraba y, tras abrazarse a su hermano, emprendió la huida, aunque fue alcanzado por varios agentes de la Guardia Civil.

Posteriormente, fue conducido hasta los servicios médicos que se habían desplazado a la zona y, tras ser atendido en el lugar, se decidió que no era necesario trasladarlo a un centro hospitalario.
Al parecer, el motivo de su acción ha sido un problema relacionado con una decisión adoptada por el ayuntamiento respecto a una finca de su propiedad.
La caseta en la que ha permanecido atrincherado está en una zona aislada conocida como Molino de Agosto, junto a los depósitos de agua de Grado, a unos 30 kilómetros de Oviedo, por lo que, según el instituto armado, la situación estaba “exenta de riesgo para terceras personas”.
El aviso de lo que estaba sucediendo lo dio su esposa, que se personó en dependencias de la Guardia Civil de Grado pasadas las 20:00 horas de este martes.