El litio, entre ‘oro blanco’ y veneno para una de las regiones más pobres de Brasil

Los agricultores José Jurandir Alves Esteves (i) y su esposa Beatriz Viana, muestran ejemplares de Rosas del Desierto que cultivan en su finca, el 19 de agosto de 2025 en el municipio de Itinga, Minas Gerais (Brasil). Eliana forma parte del proyecto "Dona de Mim", que fomenta el emprendimiento entre mujeres de bajos recursos, con el apoyo de Sigma Lithium, una empresa minera que explora la extracción y el procesamiento de litio en la región. EFE/André Coelho

Araçauí (Brasil), 30 ago (EFE).- La explotación de gigantescas reservas de litio para atender la creciente demanda de los vehículos eléctricos ha generado empleo y renta en el Valle del Jequitinhonha, una de las regiones más pobres de Brasil, cuya transformación es innegable, pero también acarrea nuevos pasivos ambientales y sociales.

El surgimiento de nuevos negocios, la construcción de viviendas, hoteles, supermercados y restaurantes y el intenso movimiento en el mercado público sorprende en Araçauí, municipio que tenía uno de los índices de desarrollo humano (IDH) más bajos de Brasil.

La transformación, atestiguada por EFE en una visita a la región, es consecuencia directa de la sed mundial por el litio, un mineral estratégico del que el Valle de Jequitinhonha tiene las séptimas mayores reservas mundiales.

La carrera por el litio multiplica el empleo

En los dos últimos años, cinco mineras anunciaron inversiones por 6.300 millones de reales (1.165 millones de dólares) en proyectos para explotar el ‘oro blanco’ en la región, lo que ha permitido multiplicar la producción por 20.

La carrera por el litio generó unos 3.500 empleos directos y la previsión es que ese número salte el próximo año a 7.500 empleos directos y unos 12.000 indirectos, que, en total, equivalen al 40 % de la población sumada de Araçauí e Itinga, los dos principales municipios de la zona minera.

«La minería genera empleos más cualificados. Las personas que antes se dedicaban a la agricultura de subsistencia se capacitaron como mecánicos, electricistas… Recibieron instrucción, están cobrando más y reciben participación en beneficios, seguro de salud y bono de alimentación», dijo a EFE el CEO de la Companhia Brasileira de Litio (CBL), Vinícius Alvarenga.

Pero esa transformación no tiene aprobación unánime, ya que organizaciones ecologistas y defensores de derechos humanos aseguran que se está pagando un precio muy alto.

 El precio socioambiental

Según estas organizaciones, el litio ha causado problemas ambientales, un aumento de enfermedades respiratorias, especulación inmobiliaria y presión sobre los sistemas de salud y de educación, que no dan abasto.

Un estudio sobre el impacto del litio en el valle divulgado en julio por la Fundación João Pinheiro (FJP) le da la razón a ambos.

«El principal impacto positivo fue el aumento del empleo. Era una región de la que las personas emigraban y a la que hoy están regresando», afirma el doctor en economía política Alexandre Queiroz Guimarães, responsable por el estudio.

Pero la actividad económica «atrajo población y eso generó una mayor demanda por salud, educación, seguridad, infraestructura y una serie de servicios públicos que el municipio no tiene condiciones de suplir pese al aumento de la recaudación y las regalías», agrega.

Guimarães también destaca los impactos ambientales que afectan principalmente a la población que vive cerca a las minas, en su mayoría indígenas y descendientes de esclavos.

Estas comunidades han presentado una demanda ante la Justicia para reclamar una indemnización por los daños morales y materiales causados por el ruido de las explosiones, la contaminación atmosférica y de los ríos, las enfermedades respiratorias, así como por otros problemas como el racionamiento de agua y grietas en las casas.

No obstante, las dos empresas actualmente en operación, CBL y Sigma, afirman que producen un ‘litio verde’ porque utilizan energía renovable, reciclan el agua, no usan químicos nocivos, no almacenan los residuos en represas y cuentan con programas para reducir a cero sus emisiones.

Los ambientalistas también denuncian las presiones que, según ellos, han llevado a las autoridades municipales a aprobar la reducción de la reserva ambiental Chapada do Lagoão, que resguarda unas 140 nacientes de ríos, ante el descubrimiento de reservas de litio en su interior.

«Lo que más nos preocupa, además de los enormes huecos que quedarán en el paisaje y las pilas de residuos, es el agotamiento de los recursos hídricos; la saturación de un sistema de salud que ya no da abasto y la falta de inversión en la educación», resume el coordinador de la organización Cáritas en Araçauí, José Nelson.

Carlos A. Moreno