Brasilia, 20 mar (EFE).- El Parlamento de Brasil aprobó este jueves, con tres meses de retraso, el presupuesto del Estado para 2025, que prevé un superávit de 15.000 millones de reales (unos 2.600 millones de dólares al cambio de hoy), así como un límite al gasto público.
El presupuesto votado durante la sesión conjunta del Senado y la Cámara de Diputados y que ahora tiene que ser sancionado por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, respeta la meta fiscal ya prevista de déficit cero, con un margen de tolerancia de 31.000 millones de reales.
El proyecto aprobado por los legisladores aumentó el gasto público en 11.900 millones de reales respecto a la propuesta inicial del Gobierno, hasta alcanzar una suma total de 5,7 billones (1 billón de dólares, aproximadamente).
El Congreso decidió, además, incrementar el gasto en salud y en infraestructura, pero redujo la partida destinada al programa Bolsa Familia, el plan social estrella del Ejecutivo dirigido a la población más pobre.
El retraso para aprobar el presupuesto se debió al embate jurídico entre la Corte Suprema y el Congreso por la falta de transparencia en torno a las enmiendas legislativas que obligan al Gobierno a destinar recursos a ciertos municipios, generalmente bases electorales de parlamentarios influyentes.
Al finalizar la votación, el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, defendió las enmiendas por “socorrer” a los municipios y valoró el “debate franco y honesto” entablado con el Gobierno de Lula para superar el impasse en la aprobación.
Alcolumbre, que pertenece a un partido de centroderecha, afirmó que el presupuesto “privilegia las obras estructurales del Gobierno federal, al tiempo que reconoce la importancia de la participación efectiva del Parlamento” en el diseño de las cuentas públicas.
El mercado financiero ve con recelo la gestión del Ejecutivo de Lula, tras el aumento del déficit en los últimos dos años por la ampliación de los programas sociales.