Madrid, 29 ago (EFE).- España, Eslovenia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo y Noruega han condenado enérgicamente este viernes el anuncio de Israel del establecimiento de una presencia permanente israelí en Gaza y han instado a su Gobierno que «reconsidere su decisión y cese las operaciones» con «carácter inmediato».
Los ministros de Exteriores de los citados países han expresado su condena en un comunicado conjunto en el que han destacado que esta nueva ofensiva de Israel «abre una nueva fase de incertidumbre y sufrimiento intolerable para ambas partes».
«La destrucción sistemática de infraestructuras civiles esenciales, incluidos lugares que sirven de refugio a civiles desplazados extremadamente vulnerables, es inaceptable», remarcan en una nota que ha sido difundida por el departamento que dirige José Manuel Albares para dar a conocer la iniciativa.
Insisten en que la intensificación de las operaciones militares «pondrá en peligro» la vida de los rehenes que permanecen en manos de Hamás y «provocará la intolerable muerte de civiles palestinos inocentes, entre ellos mujeres, niños y ancianos».
Además, denuncian los ministros el desplazamiento forzoso de palestinos, una cuestión que constituye una violación flagrante del derecho internacional, recuerdan.
«Nos produce horror la confirmación, por parte de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria, de la hambruna en la gobernación de Gaza y la previsión de que se extienda a las zonas circundantes en las próximas semanas», añaden.
En este sentido, instan los responsables de Exteriores a Israel a que cumpla con las obligaciones humanitarias que exige el derecho internacional y reiteran que la situación humanitaria sigue siendo «crítica y debe abordarse de inmediato».
En este sentido, reclaman que se permita a los organismos de las Naciones Unidas y a las ONG operar «plenamente» sobre el terreno para aliviar la catástrofe humanitaria, conforme a los principios humanitarios: «Es necesaria una acción humanitaria inmediata y a gran escala», zanjan.
Expresan también los firmantes su preocupación por la expansión de la construcción de asentamientos en Cisjordania que, remarcan, son ilegales conforme al derecho internacional e instan Israel a que «revoque su decisión».
«La comunidad internacional no permanecerá callada ante las violaciones de los derechos humanos, y seguiremos trabajando intensamente por la paz», recoge Exteriores en el comunicado, en el que pone en relieve que los países firmantes seguirán apoyando los esfuerzos de mediación y pidiendo a ambas partes un acuerdo de alto el fuego permanente que allane el camino hacia la paz.