Hay indicios de que la venta de puertos panameños a BlackRock “va a avanzar”, dice Mulino

Fotografía cedida este jueves, 3 de abril, por el Gobierno de Panamá que muestra al presidente panameño, José Raúl Mulino, durante una rueda de prensa, en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Gobierno de Panamá

Ciudad de Panamá, 3 abr (EFE).- El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, dijo este jueves que hay indicios de que “va a avanzar” la venta de la concesión de dos puertos, situados cerca del Canal de Panamá, por parte del operador hongkonés CK Hutchison al consorcio liderado por el gestor de activos estadounidense BlackRock, una transacción que se ha visto retrasada por el regulador chino del mercado de valores.

“La transacción de los puertos no se cerró ayer 2 de abril como decían que se iba a hacer. Hemos estado en comunicación con las tres partes, los dos compradores y el vendedor y todo indica que eso va a avanzar. Cuando eso pase, seremos informados porque esa decisión la tiene que aprobar Panamá”, afirmó este jueves el mandatario panameño durante su conferencia de prensa semanal.

Los puertos objeto de la transacción son Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico), operados desde 1997 por la empresa Panama Ports Company (PPC), que desde 2015 pertenece al grupo hongkonés CK Hutchison Holdings.

El Estado panameño cuenta con el 10 % accionario.

El consorcio integrado por BlackRock, Terminal Investment Limited (TiL), el brazo portuario de la gigante Mediterranean Shipping Company (MSC) y Global Infrastructure Partners, y el conglomerado hongkonés anunciaron el pasado 4 de marzo un principio de acuerdo sobre la compraventa del 90 % accionarial de PPC y del 80 % accionarial que CK Hutchison posee en más de 40 puertos de una veintena de países, por un monto global de 22.800 millones de dólares.

Entonces se señaló que se esperaba que la documentación definitiva de la transacción PPC se firmara “el 2 de abril de 2025 o antes”, pero una investigación sobre el acuerdo abierta el pasado 28 de marzo por el regulador chino del mercado de valores, “para proteger la competencia justa en el mercado y proteger el interés público”, ha frenado la transacción.

Mulino reconoció este jueves que “hasta este momento” Panamá no cuenta “con mucha información documental, ni financiera, ni legal” sobre la compraventa “porque no se ha cerrado”.

“Así que cuando eso pase tienen la obligación de anunciarlo (…) mientras tanto, el equipo asesor mío, estamos viendo distintas posibilidades sobre eso, una vez que se acuerde y se cierre la transacción”, agregó el presidente de Panamá.

 

Una pugna geopolítica

La compra por parte BlackRock fue interpretada por el presidente Donald Trump como una victoria de su Administración, que ha acusado un control chino del Canal de Panamá por la presencia del operador hongkonés en dos de los cinco puertos que rodean el paso navegable. Las empresas sin embargo han negado alguna motivación política.

Trump, de hecho, prometió que recuperaría el Canal para EE.UU., que lo construyó a inicios del siglo pasado y lo operó por más de 80 años, hasta su traspaso a Panamá el 31 de diciembre de 1999.

El presidente Mulino ha rechazado con contundencia la denuncia de Trump y ha asegurado que “el canal es y seguirá siendo panameño” y que solo Panamá controla la vía, por la que pasa alrededor del 3 % del comercio mundial y cuyo principal usuario es EE.UU. ya que el 70 % de la carga que lo cruza sale o se dirige hacia el país norteamericano.

China también ha rechazado los dichos de Trump sobre el control del Canal, pero Washington consideró una prueba de su teoría el “descontento” chino evidenciado con la apertura de la investigación a la compraventa de los puertos.

Según el diario hongkonés South China Morning Post, el regulador chino podría imponer restricciones a la venta tras una investigación antimonopolio que analiza posibles efectos sobre la competencia y la seguridad de suministros estratégicos y que podría prolongarse entre 180 y 210 días.

Según Bloomberg, las autoridades chinas habrían ordenado en las últimas semanas a las empresas de propiedad estatal detener sus negocios el veterano empresario Li Ka-shing – dueño de CK Hutchison y el hombre más rico de la antigua colonia británica – como posible represalia por la operación.