Incautan en Brasil 7.000 cabezas de res criadas en áreas embargadas por deforestación

Fotografía aérea de archivo de decenas de cabezas de ganado en un campo en la Amazonia en Brasil. EFE/ Antonio Lacerda

São Paulo, 29 ago (EFE).- El Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), el principal órgano de control ambiental en el país, incautó durante una operación 7.061 cabezas de res que habían sido criadas en áreas previamente embargadas por deforestación ilegal en la Amazonía, lo cual está estrictamente prohibido por ley.

El ganado era criado en áreas consideradas prohibidas ya que sobre ellas rige una cautelar para evitar su uso con fines comerciales, para que inicien un proceso de recuperación y regeneración de la vegetación que fue afectada por actividades ilegales anteriormente.

En la operación bautizada ‘Carne fría’, identificaron más de 2.000 hectáreas de floresta embargada que estaba siendo explotada ilegalmente para actividades de ganadería, en donde incautaron los más de 7.000 animales valuados en 30 millones de reales (aproximadamente 5,5 millones de dólares).

En algunos casos, se llevaba a cabo una tarea de blanqueo de ganado, en la que animales criados en áreas ilegales eran transferidos para propiedades que no sufrían embargos con el fin de obtener una apariencia legal antes de ser vendidos a frigoríficos exportadores.

En el marco de la investigación, Ibama multó a seis frigoríficos por la compra directa de más de 8.000 animales criados en estas zonas prohibidas y otros doce frigoríficos fueron notificados por el órgano fiscalizador y están siendo investigados por la adquisición de ganado considerado sospechoso, triangulado con granjas habilitadas para disimular su origen ilegal.

Entre las empresas investigadas está la multinacional brasileña JBS, según confirmaron fuentes del caso.

El resultado de esta acción fue encaminado al Ministerio Público Federal para que inicie una investigación y responsabilice a los involucrados.

El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se propuso lograr una deforestación ilegal nula para 2030 y ha reforzado los recursos para fiscalizar el cumplimiento de las normas ambientales, después de una aplicación laxa durante los años de mandato del ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022) que aceleró la tala de vegetación nativa.