Isótopos de azufre revelan migración humana de costa a interior al final de la Prehistoria

Mapa isotópico de los valores de azufre en la península ibérica durante el Holoceno. Imagen facilitada por la Universidad de Cantabria.

Santander, 29 ago (EFE).- Un estudio de investigadores de varias universidades españolas y extranjeras ha logrado probar la movilidad de las poblaciones humanas que habitaron el norte de la península ibérica entre finales del Neolítico y el Bronce Final (3800-800 a.C.), y lo ha hecho basándose en el hallazgo de isótopos de azufre en fósiles humanos y de animales.

Los resultados, publicados en la revista internacional Plos ONE, aportan las primeras evidencias de territorialidad e intercambios de población y animales, según destaca la Universidad de Cantabria en una nota de prensa.

El estudio lo ha realizado un equipo del Grupo EvoAdapta de la Universidad de Cantabria, junto a colaboradores de instituciones nacionales (Universidad de Valladolid; Universidad de Burgos; Universidad de Oviedo; Junta de Castilla y León; Fundación Gómez Pardo; Institución Fernán González e IIIPC-UC), e internacionales (University of Central Lancashire; University of New Mexico; University College London).

 El estudio analiza 74 individuos y 68 animales procedentes de 17 yacimientos sepulcrales, tanto costeros, como La Fragua y El Mirón en Cantabria, como del interior, como es el caso de Kaite, El Hornazo y Palomera en Burgos.

Una investigación novedosa

Borja González-Rabanal, investigador principal del estudio. Imagen facilitada por la Universidad de Cantabria.

La investigación constituye el primer estudio exhaustivo de isótopos de azufre (δ³⁴S) en fósiles de humanos y de animales de la Prehistoria reciente en Iberia y ha generado el primer mapa isotópico de los valores de azufre.

Este novedoso recurso permite rastrear los desplazamientos de los grupos de agricultores y ganaderos entre las zonas costeras atlánticas y del interior de la meseta.

El azufre ha sido un valor isotópico medido directamente en el colágeno de los huesos.

Este elemento, según explica la UC, es adquirido por los mamíferos a lo largo de su vida y está directamente relacionado tanto con los alimentos consumidos como con el azufre inorgánico del entorno geológico donde se vive.

Más azufre en los individuos de la costa

Los individuos costeros revelan valores más altos de azufre que aquellos de zonas alejadas del mar.

El hallazgo clave del estudio ha reflejado el lugar donde vivieron los diferentes individuos, aproximadamente cinco años antes de su muerte, lo que ha permitido trazar sus últimos movimientos geográficos.

Aplicando este criterio, se ha visto que seis personas inhumadas en cuevas de la costa cantábrica mostraron perfiles isotópicos característicos de la Meseta, indicando un origen interior, mientras que en enterramientos del interior se identificaron dos individuos con características isotópicas propias de zonas costeras, confirmando así desplazamientos bidireccionales entre litoral e interior.

«Hasta ahora, las evidencias arqueológicas, como el hallazgo de cerámicas o herramientas en distintos territorios, apuntaban a que existían contactos y cierto intercambio entre las comunidades costeras y del interior en este período. Gracias a este trabajo, por primera vez disponemos de pruebas científicas directas que reflejan el recorrido de personas concretas que cruzaron físicamente estos paisajes hace miles de años», afirma Borja González Rabanal, autor principal del estudio, investigador asociado al grupo EvoAdapta de la UC y contratado actualmente en la Universidad de Valladolid.

Reconstruir movimientos

Ana B. Marín-Arroyo, directora del grupo EvoAdapta y autora senior del trabajo, señala por su parte que la que se ha utilizado «es una metodología pionera implementada en la Universidad de Cantabria que viene a confirmar las hipótesis de movilidad propuestas en el mundo académico para este periodo».

Además, los métodos de modelización aportan a esos datos isotópicos un nuevo registro detallado que permite inferir con gran resolución el lugar de procedencia de individuos prehistóricos y reconstruir sus movimientos, abriendo nuevas vías para comprender cómo se relacionaban distintas comunidades a lo largo de la Prehistoria.

El equipo de investigadores destaca la importancia de ampliar este tipo de estudios a otras regiones y periodos de la península ibérica para incluir nuevos datos en el mapa isotópico y así validar el método con poblaciones aún más antiguas, como los cazadores-recolectores del Paleolítico.

De esta manera, será posible profundizar en la naturaleza de las migraciones humanas y animales a lo largo de la historia.