Jude Law compone un ajustado Putin sin recurrir a prótesis, tan solo con una peluca

El actor británico Jude Law llega a la playa Lido para el Festival Internacional de Cine de Venecia, el 31 de agosto de 2025. EFE/EPA/ETTORE FERRARI

Venecia (Italia), 31 ago (EFE).- Jude Law se transmuta en el presidente de Rusia, Vladiminir Putin, en el filme ‘The Wizard of the Kremlin’, con el que el francés Olivier Assayas compite por el León de Oro de Venecia, un personaje para que el actor británico no recurrió a complicadas prótesis, tan solo usó una peluca.

El actor británico Jude Law llega a la playa Lido para el Festival Internacional de Cine de Venecia, el 31 de agosto de 2025. EFE/EPA/ETTORE FERRARI

«Es increíble lo que una peluca gris puede conseguir», afirmó en una rueda de prensa Law, que trató de encontrar en si mismo alguna familiaridad con el líder ruso, a través de la cantidad de material audiovisual disponible, y sin recurrir a máscaras ni a prótesis, algo que discutió mucho con Assayas.

Putin es un personaje secundario del filme, basado en la novela del italiano Giuliano da Empoli, que cuenta la historia de la entrada en política del ahora presidente ruso desde la perspectiva de su principal asesor, una historia que en su salto al cine ha introducido más ficción.

Así, el filme de Assayas está protagonizado por Paul Dano como Vadim Baranov, el asesor que lleva a Putin al poder y que está inspirado en el personaje real de Vladislav Surkov, un alto cargo del Kremlin procedente del mundo de la televisión y que está considerado uno de los cerebros de la estrategia de «democracia gestionada» que convirtió a Rusia en un gigantesco ‘reality show’.

Una película de la que Law solo saca un aspecto positivo: «aprendí judo», dijo sonriendo el actor británico, mientras que para Dano lo importante es «estar dispuesto a descubrir la esencia del personaje».

«Si simplemente se etiquetara a un personaje como Baranov como malo, sería una simplificación enorme que traería más mal que bien. Tenemos que preguntarnos por qué», agregó.

Una película que en opinión de Assayas, narra cómo «se inventó la política del siglo XXI y cómo un diablo» construyó la figura de Putin, pero también sobre la transformación de la política durante una vida.

«La política ha cambiado mucho, lo que está ocurriendo hoy no es solo aterrador, lo es más porque no hemos encontrado la respuesta y no hemos visto que surja una reacción relevante», agregó el director francés.

Con muchísimo diálogo que inunda de datos e información al espectador sobre la Rusia tras la salida de Boris Yeltsin del poder, la película hace un interesante retrato de la sociedad rusa de mediados de los noventas, tanto en lo que se refiere al ansia de libertad de la mayor parte de la población como del enriquecimiento de unos pocos y la aparición de los oligarcas.

Frente a todos los personajes masculinos, ambiciosos de poder cada uno a su manera, el contrapeso lo pone el personaje de Alicia Vikander, que interpreta a la primera novia de Baranov.

«Mi personaje es como un espejo para el personaje de Baranov, en el que ve su responsabilidad, su moral y sus comportamientos», dijo la actriz sueca.

A lo que Assayas añadió que para él era «muy importante tener un personaje que protege la libertad con fiereza y que representa muy bien la energía de un país que se preparaba para cambiar el mundo».

Respecto a ese ascenso de Rusia, Law resaltó que la película le ha hecho entender mejor lo que es el poder y a nivel personal le ha permitido darse cuenta de que lo importante es «lo que eliges experimentar en la vida».

En la rueda de prensa también estaba De Emplo, que explicó que «lo que es importante del libro y de la película es el momento en que se escribió, antes de la invasión de Ucrania», y porque «habla de las raíces del poder de Putin y de la violencia que había desde el principio y cuya consecuencia es lo que tenemos hoy».

Alicia García de Francisco