Noel Caballero
Bangkok, 29 mar (EFE).- Con drones, mapas en 3D y detectores de calor los equipos de rescate buscan contra reloj este sábado a supervivientes entre la montaña de escombros en la que ha quedado reducida un edificio en obras en Bangkok, donde se sintió fuertemente el terremoto de 7,7 con epicentro en la vecina Birmania.
“Los trabajos de rescate deben ser rápidos. Usar maquinaria pesada para acelerar el proceso podría poner en peligro aquellos que todavía muestran signos de vida”, declaró a los medios tras inspeccionar el lugar Tanes Weerasiti, presidente del Consejo de Ingenieros de Tailandia.
El número de víctimas es aún incierto. El gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt, dijo este sábado que 79 personas permanecen atrapadas, de las que 30 ya han sido localizadas.
El edificio en obras de 30 plantas colapsó de manera espectacular tras el terremoto sucedido la víspera, con epicentro en Birmania, a más de 1.000 kilómetros, según se pudo ver en vídeos en las redes sociales, y en cuya construcción trabajaban unas 320 personas, de las que 8 se ha confirmado que fallecieron.
“No sé el número exacto de las personas que se encuentran atrapadas. Las posibilidades de supervivencia son difíciles de predecir, pero todavía hay esperanza porque ayer los equipos de rescate lograron sacar a una persona con vida”, asegura Tanes.
Más de una decena de excavadoras y grúas retiran con sumo cuidado los enormes bloques de cemento que conforman una montaña de escombros de unos 20 metros de altura, donde los equipos afirman que han encontrado signos de vida en su interior.
El derrumbe provocó que coches y árboles a decenas de metros de distancia, en la popular y túristica zona del mercado de Chatuchak, quedaran cubiertos por una fina capa grisácea de polvo y cristal.
Birmanos entre los afectados

El impactante derrumbe fue grabado por varios testigos, y en algunas imágenes se ve a los trabajadores huyendo despavoridos segundos antes de que el edificio se desvaneciera.
Sentada en una silla de plástico a escasos metros de los trabajos para retirar los escombros, Da Da, una empleada de la construcción procedente de Birmania, no pierde la esperanza de que alguno de sus 4 amigos desaparecidos se encuentre con vida.
“Mis cuatro amigos (todos varones y con edades entre los 28 y 40 años) quedaron atrapados por el colapso del edificio. No He podido contactar con ellos. Llegaron a Tailandia hace solo 1 año y comenzaron a trabajar en esta obra desde el primer día”, comenta la mujer.
Junto a ella, una veintena de trabajadores también procedentes de Birmania -donde la junta militar que detenta el poder dijo que hay al menos 1.000 fallecidos por el sismo- permanecen atentos a los rescates, que observan atentamente por huecos o por encima de una tapia.
“Estamos muy tristes de que tantos birmanos se vieran envueltos”, dice compungida Da Da.
Si bien Tailandia no ha revelado la nacionalidad de los afectados, está transmitiendo la información sobre el suceso tanto en tailandés como en birmano, con muchos trabajadores de la construcción en el país procedentes de la depauperada nación vecina.
El embajador birmano en Tailandia, Zaw Zaw Soe, visitó hoy la zona siniestrada, según informaron medios locales.
Entre tanto, equipos de ingenieros lograron confeccionar un mapa en tres dimensiones mediante drones que sobrevolaron los escombros en busca de supervivientes, mientras otro llevó hoy a la zona un pequeño robot teledirigido que espera pueda entrar entre los escombros para aportar información a los equipos de rescate.
“Espero que sea útil”, declara a EFE Leulpat Boonleun, y explica que el robot cuenta con varios sensores y cámaras que pueden detectar desde el interior de los escombros las partes “inseguras” para la extracción de los cuerpos.
Pese a la tragedia, el trasiego de gente continuó este sábado en el turístico mercado de Chatuchak, a metros de distancia de la zona del edificio derruido y donde hoy acudieron miles de visitantes.
“No tenía ni idea de que el edificio estaba tan cerca. Vi (el derrumbe) en las redes sociales y me sorprendió ( ) El terremoto me pilló en el hotel, en una zona céntrica, y admito que sentí miedo”, declara a Efe el alemán Marcus Dreifun, de 34 años. EFE
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