Londres, 30 ago (EFE).- Un laboratorio británico ha desarrollado por primera vez una cerveza sin alcohol capaz de producir los tempranos efectos de la embriaguez, coloquialmente conocido como estar ‘piripi’, apta para la desinhibición social y sin dejar resaca.
«Proporciona los mismos efectos que la gente busca en una bebida, relajación, sociabilidad, pero con un impacto mucho menor que el alcohol», afirma el neurocientífico David Nutt a EFE en su laboratorio GABA Labs de la localidad de Hemel Hempstead, a las afueras de Londres, donde se fabrica la bebida.
Nutt, científico jefe de GABA Labs, investigó durante años el comportamiento del alcohol en el cerebro y sus sustancias químicas, denominadas neurotransmisores, y descubrió que la mayoría de los efectos que las personas quieren obtener provienen de uno en concreto: el ácido gamma-aminobutírico o ‘GABA’.
De ahí que a su cerveza sin alcohol, comercializada bajo la marca SENTIA Spirits, la bautizase como ‘GABYR’.
La investigación de Nutt documentó que «cuanto más alcohol bebes, más interactúas con otros neurotransmisores», como la dopamina, la endorfina, o el glutano, que «producen efectos negativos como la ira, la agresión, la adicción, la abstinencia y la resaca».
A raíz de estos resultados, el laboratorio de Nutt ha desarrollado en la última década bebidas con el objetivo de «actuar únicamente sobre el receptor GABA y evitar todos los demás efectos del alcohol», que van desde la cerveza hasta el whisky.
Sin resaca y efímero

Los brebajes están diseñados para imitar el tiempo de consumo del alcohol y «en unos cinco o diez minutos la bebida llega a tu cerebro, que es lo que la gente quiere», afirma Nutt.
Después los efectos se limitan y «se estabilizan y no importa cuánto bebas», explica el neurocientífico.
Las secuelas no duran mucho, después de unos veinte minutos o media hora de terminar el trago uno se recupera de esa sensación de más relajación y soltura, sin dejar resaca alguna o aturdimiento, perfecta «para la primera bebida cuando vas a una fiesta», afirma.
El experto refuta el término placebo. «Vemos a la gente más sonriente, más dicharachera, hablan más alto, parecido al alcohol en ese sentido», y se refleja en las ondas cerebrales pues «aumenta la energía cerebral», comenta.
«¿Te desinhibe? ¿Te sacarás fotos haciendo tonterías y las enviarás a personas que no deberías? No te ‘emborracha’ hasta el punto de hacer estupideces. Está diseñado para evitarlo», asevera.
«Lo que es importante -continúa Nutt- es que la gente no lo utilice como vacío legal en la conducción.», ya que no daría positivo en un control de alcoholemia.
«Nunca debes conducir si estás bajo cualquier efecto de relajación.», advierte.
Cambio generacional
En una sociedad donde la cultura del consumo de alcohol es parte del día a día, Nutt señala un cambio de tendencia reciente: «Los jóvenes lo están dejando de lado. El mercado está cambiando».
Las últimas cifras confirman esa afirmación. Las ventas de bebidas alcohólicas en el Reino Unido bajaron un 10 % entre 2019 y 2023; y casi la mitad de los jóvenes de entre 18 a 34 años han reducido su consumo por preocupaciones sobre la salud.
Además, la tendencia muestra que la venta de bebidas en bajo alcohol ha crecido un 20 % en 2024, según la firma analítica IWSR, líder mundial de datos e información sobre bebidas alcohólicas.
«Tenemos este fenómeno en Reino Unido que se llama ‘bajo o nada’ (de alcohol)», afirma el neurocientífico.
«Mucha gente joven se aleja del alcohol y recurre a bebidas como las de SENTIA, más saludables, porque son conscientes de la salud, pero también pueden relajarlos y saben que a largo plazo no van a dañar su hígado, corazón, ni el cerebro.»
El paradigma social, dice, está en proceso de cambio: «No es ser fuerte beber y hacerse daño. Es absurdo beber y hacerse daño. Lo es ser sensato y cuidar el cuerpo con una bebida baja en alcohol».
Por Guillermo Garrido