Washington, 29 ago (EFE).- El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) en Estados Unidos, dato de inflación clave para la Reserva Federal (Fed) en sus decisiones sobre los tipos de interés, cerró el mes de julio con una subida interanual del 2,6 %, sin cambios con respecto al dato del mes anterior, según informó este jueves el Buró de Análisis Económico del país (BEA).
No obstante, en términos subyacentes, excluyendo los volátiles precios de la energía y los alimentos, el dato aumentó una décima en julio hasta el 2,9 %, con lo que los temores sobre la persistencia de la inflación ante la perspectiva de nuevas bajadas de tipos de interés se mantienen en el horizonte.
En términos mensuales, la inflación PCE se situó en el 0,2 %, una décima por debajo del dato de junio y en línea a lo esperado por los analistas, que siguen atentos a las señales de cómo la política de aranceles del Gobierno de presidente estadounidense, Donal Trump, va a afectar a los precios. El dato subyacente a la subida fue del 0,3 % mensual.
En julio destacó la reducción de los precios de la energía en un 1,1 %, así como una reducción en un 0,1 % mensual de los alimentos y en la categoría general de bienes, con un repunte en servicios del 0,3 %.
El índice de precios PCE se calcula teniendo en cuenta la inflación o deflación de una amplia gama de gastos de consumo y refleja los cambios en el comportamiento del consumidor.