Oviedo/Villablino (León), 1 abr (EFE).- Un día después de la explosión en la mina de Cerredo, en Degaña (Asturias), que ha costado la vida a cinco mineros leoneses y provocado heridas a otros cuatro, las miradas se dirigen ahora hacia la empresa que desde hacía meses operaba en algunas partes de esta explotación minera con licencias de investigación que no incluían la extracción de carbón.
“Cuando tiene lugar un accidente de este tipo se analiza todo, absolutamente todo, y ahí la empresa va a ser chequeada de arriba a abajo” para comprobar que su actividad se ajustaba a los permisos que la sociedad Blue Solving disponía desde el pasado verano, ha asegurado el presidente del Principado, Adrián Barbón.
Esta empresa dispone de una licencia de investigación para comprobar, en una determinada zona de la mina, la presencia de algún tipo de mineral o de material de cara a su extracción en un futuro, y otra para retirar chatarra y material del nivel tres de la antigua mina, en el que se produjo la explosión, pero no cuenta con autorización para la extracción de carbón.
La investigación ha sido asumida por la Policía Judicial de la Guardia Civil y en ella colaboran técnicos de la Consejería de Industria del Principado y la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa, mientras que el Juzgado de Cangas del Narcea, partido judicial al que corresponde el concejo de Degaña, ya ha abierto diligencias de investigación.
Estas pesquisas deben avanzar “con el rigor y la seriedad necesaria” y la empresa tendrá que ofrecer “toda la información” para “analizar qué era lo que estaba sucediendo, en qué estaban trabajando en concreto y que estuviera dentro de la autorización”, ha expuesto el jefe del Ejecutivo asturiano.
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), se ha remitido a la investigación abierta para determinar “qué medidas hay que tomar”, aunque ha remarcado que las vidas “tienen que ser lo primero” y “lo primordial”: “No vamos a consentir ninguna reapertura de mina si no tiene las garantías totales de seguridad”, ha zanjado.
Inspección en regla
La mina, que hasta la concesión de las licencias a esta empresa llevaba prácticamente sin actividad desde 2018, fue sometida a una inspección rutinaria el 23 de septiembre en la que no se detectó “nada anormal”, ha apuntado la consejera de Industria del Principado, Berlarmina Diaz..
“Todo estaba en regla y estaban haciendo los trabajos para los que tenían permisos”, ha añadido la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, quien ha apuntado que la explotación permanecerá clausurada mientras se prolonga la investigación que ha asumido la Policía Judicial de la Guardia Civil.
A estas labores se sumarán esta misma semana integrantes del equipo especializado en explosiones con base en A Coruña.
La principal hipótesis que se baraja es que el siniestro se produjo por la presencia de una bolsa de grisú, un gas compuesto principalmente por metano que puede encontrarse en las minas de carbón y que puede provocar explosiones sin previo aviso, al carecer de olor, aunque sí existen detectores y su peligrosidad puede paliarse con sistemas de ventilación.
Desde el Gobierno asturiano han insistido también en que la investigación se va a desarrollar “con el máximo rigor y seriedad” y que el próximo jueves se reunirá de urgencia la Comisión Regional de Seguridad Minera.
Silencio y dolor
Castilla y León y Asturias se han teñido este martes de luto por los cinco mineros leoneses fallecidos, con banderas a media asta, minutos de silencio y muestras de pésame y cariño a familiares y amigos.
Aunque todos los fallecidos eran vecinos de León, al igual que tres de los cuatro heridos, Asturias les “siente como a propios”, ha señalado el presidente del Principado, que ha asegurado que este siniestro se está viviendo con “muchísimo dolor y silencio”, con “solidaridad minera”.
En el accidente, el más grave en una mina asturiana en los últimos treinta años, perdieron la vida Jorge Carro, Rubén Souto Robla, Amadeo Bernabé e Iván Radio, cuyos cuerpos reposan en la capilla ardiente instalada en el polideportivo de Villablino, a la espera de ser enterrados mañana. La quinta víctima, David Álvarez, ha recibido sepultura este martes en Torre del Bierzo.
Por su parte, los cuatro heridos que permanecen ingresados en centros hospitalarios de Oviedo y León permanecen estables
Hasta la capilla ardiente se han desplazado numerosas autoridades de Asturias y Castilla y León, comunidades en las que se ha decretado luto oficial hoy y mañana, mientras que el sector de la minería vive un paro de 48 horas.
Autoridades como el rey Felipe VI o el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladaron ayer sus condolencias a los familiares y amigos de los afectados, mientras que la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, acudió a pie de bocamina para mostrarles su apoyo y pedir responsabilidades por el siniestro.