La literatura infantil y juvenil celebra una edad de oro pero se siente menospreciada

Imagen de archivo de varias niñas durante una visita al pabellón de literatura infantil de la Feria Internacional del Libro. EFE/Leonardo Muñoz

Madrid, 1 abr (EFE).- El Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil se celebra este miércoles en plena “edad de oro” en España, donde leen por placer más del 80 % de los menores de 24 años, veinte puntos más que sus mayores, lo que no evita que sea un género mirado “por encima del hombro”.

Es una expresión que utiliza uno de los autores españoles más reconocidos, Roberto Santiago, que ha vendido más de cinco millones de libros en varios idiomas como ‘Los futbolísimos’ (SM) y ‘Los once’ (Planeta), pero que confirma que “es una literatura que no tiene espacio en medios ni crítica”.

Coincide con él Susanna Isern (‘Magic Animals’, Planeta): “A mí alguna vez me han preguntado que cuando me voy a dedicar a algo en serio. Parece que la literatura infantil y juvenil la tuviéramos como ‘hobby'”, dice. Su impresión es que “en el fondo es un reflejo de la importancia que les estamos dando a los niños”.

Otros escritores consultados por EFE, como Anna Manso (‘La lista de cumpleaños’, ‘Liana’, SM), hablan de una “falta de reconocimiento social” que también afecta a las autoras que arrasan entre las lectoras de 15 a 35 años, las de romántica juvenil.

En España, dicho género cuenta con importantes novelistas como la valenciana Alice Kellen o la madrileña Megan Maxwell. Joana Marcús, Lisina Coney o Mercedes Ron también venden a raudales, lo que no impide que sientan que su condición de mujeres jóvenes y escritoras de literatura romántica les lleve al furgón de cola. “Seguimos arrastrando prejuicios”, declaraba recientemente a EFE Inma Rubiales.

El estilo ‘romantasy’, amor y fantasía, llega a colocar 120.000 ejemplares en una semana, como ocurrió a principios de año con ‘Alas de Ónix’, tercera entrega de ‘Empíreo’ (Planeta), de Rebecca Yarros.

Y pese a que esta es una cifra nada frecuente, sí es cierto que la media de lectura del género es de sesenta libros al año por aficionada -la mayoría es femenina- y se caracteriza por fenómenos como el llamado atracón de libros (‘binge reading’) entre influyentes que después los comentan en sus redes.

Sin tradición en España

Pero como reconoce la editora de SM Berta Márquez, por cuestiones de tradición, en los países mediterráneos queda camino por andar hasta llegar al reconocimiento que en naciones nórdicas y anglosajonas tiene este tipo de literatura.

“Es verdad que en España los niños conocen más al personaje que al autor, como si los libros crecieran en los arboles”, remarca en una conversación telefónica desde la Feria del Libro Infantil de Bolonia, la más importante del mundo. Es por ello que las editoriales trabajan la promoción en centros escolares, actos o ferias, donde las colas más kilométricas a menudo tienen firmando a autores para niños y jóvenes.

Sin dar cifras concretas (una constante en el sector editorial en España), la editora dice que, en general, las ventas de libros infantiles y juveniles están por debajo de las de adulto (salvo en casos de éxito como ‘Policán’), pero también comenta que en los últimos años es el mercado que más crece, sobre todo el juvenil.

Entre los más vendidos hay títulos imperecederos (‘El Principito’, editado en España por Salamandra, volvió a ser el libro infantil más vendido en 2024), y los cuentos son el mejor modo de enseñar valores y alertar de peligros, como muestra el también superventas ‘Tu cuerpo es tuyo’ (Nube Ocho).

En definitiva, los consultados coinciden en hablar de una “edad de oro” de la literatura infantil y juvenil en España, tanto de autores, como ilustradores, editoriales y, lo más importante, de lectores, lo que sin duda da alas a la celebración del nacimiento un 2 de abril de 1805 del escritor danés Hans Christian Andersen.