La moda y sus 7 pecados capitales: ¿En cuál caes tú?

Una mujer carga con bolsas de ropa. EFE/EPA/SASCHA STEINBACH

Inmaculada Tapia

Madrid, 2 abr (EFE).- Comprar de manera compulsiva está relacionado con el ‘fast fashion’, prendas a bajo precio sujetas al lema ‘usar y tirar’ que Patricia Eguidazu, especialista en moda, vincula a los siete pecados capitales, a la ansiedad, el aburrimiento y sobre todo al absoluto desconocimiento de la silueta femenina.

Autora del Método Triziazu, dedicado a enseñar a las mujeres a vestir y comprar de forma racional gracias a la “gestión de sus emociones”, Patricia Eguidazu (Madrid, 1985) asegura en una entrevista con EFE que los impulsos de compra de los hombres “no van asociados a la ansiedad” por mejorar su físico.

La especialista asevera que las mujeres compran para solucionar sus complejos, una máxima que pone de manifiesto en el libro ‘El día que dejé de comprar ropa’ (Destino), en el que expone conductas erráticas respecto a la ropa.

Profesora de grados y máster de Diseño de Moda, Eguidazu considera que la sostenibilidad emocional se consigue “mirándote a ti misma, entendiendo tu cuerpo y tus circunstancias”, para así establecer cuáles son las necesidades reales de una compra, que debe vincularse a una necesidad, no a la búsqueda de entretenimiento.

“Se trata de marcar límites; el método te enseña a combinar colores y a conocer qué patrón es el ideal para cada cuerpo”, subraya la escritora, que asocia la ansiedad que provoca comprar a la de comer.

“Se produce el mismo efecto químico cuando comes una tarta que cuando compras una prenda”, una excitación que se desvanece tras sacar la tarjeta o escuchar el clic cuando la compra es ‘on line’.

Afirma que “siempre quieres más y te lleva a un pozo de insatisfacción que mina la autoestima” porque tras la compra aparecen reflexiones que deberían hacerse antes: No lo necesito; Gasté demasiado; Cuándo me lo voy a poner.

Eguidazu señala a los prescriptores. “Personas que pueden ser sel vecino de al lado, venden vidas aspiracionales. Sus seguidores quieren ser otra persona y piensan que pueden convertirse en ellos fácilmente. No puedo ser actor, pero sí María Pombo”, lo que provoca compras innecesarias para su día a día.

El reto -señala- es ser capaces de analizar la propia realidad, con su lado bueno y malo y a partir de ahí construir un ropero, que no es para todos igual. “Hay que conocer nuestro cuerpo para tomar el control del armario”, asevera.

‘SIETE PECADOS’ DE LA COMPRA COMPULSIVA

Patricia Eguidazu sustituye el término pecado capital -para aislarlo de su connotación religiosa- por “falta humana” que se comete de modo reiterado y oscurece la conciencia.

Así, agrupa siete verbos que asocia a los pecados capitales: rebajar, disfrutar, devolver, estrenar; tapar; estropear y donar.

Rebajar esconde la avaricia de tener más. “Las marcas sobre producen y recurren a las rebajas para vender prendas que no necesitamos”, argumenta.

Disfrutar o la lujuria de comprar por disfrute, cuando la compra debe de ser un acto meditado que responde a una necesidad.

Devolver o la gula de comprar lo que no necesitas. Estrenar o la envidia de querer ser otras mujeres o copiarlas. “Estrenar genera dopamina, la hormona del placer”, dice.

Tapar o la soberbia de no aceptar tu silueta. “Nos vestimos para ocultar nuestros complejos”, sentencia.

Estropear o la ira de no tratar y cuidar la ropa como debes lo que implica la falta de valor que relaciona con lo poco que nos ha costado conseguirla.

Y, por último, donar o la pereza de no hacer el esfuerzo de buscar y reutilizar antes de comprar. “Donar está bien, pero no evita la compra compulsiva”, concluye Eguidazu.