La Xunta dará ayudas de hasta 132.000 y 66.000 euros por vivienda afectada por los incendios
Ourense, 29 ago (EFE).- La Xunta dará ayudas de un máximo de 132.000 euros por vivienda habitual afectada por los incendios, que según sus cálculos ascienden a un total de ocho, y 66.000 euros en el caso de las viviendas ocasionales, unas 42, así como ayudas de entre 16.200 y 5.400 euros para enseres o mobiliario. Estas son algunas de las ayudas aprobadas este viernes por el Gobierno gallego ante la oleada de incendios que, según ha explicado el presidente gallego, Alfonso Rueda, han quemado 96.400 hectáreas en Galicia, con un total de 663 focos durante el mes de agosto y casi 62 ayuntamientos afectados. El total de viviendas dañadas es 144, aunque solo ocho de ellas eran habituales, y otros 94 estaban vacías, así como media docena de explotaciones o galpones. Por otro lado, tres personas continúan heridas e ingresadas en el hospital por los incendios, dos brigadistas y un bombero. En su comparecencia tras el Consello de la Xunta extraordinario en Ourense, Rueda ha adelantado que las personas que sufran una incapacidad «permanente y absoluta» como consecuencia de estos fuegos percibirán una indemnización de 87.500 euros y que los heridos tendrán derecho a 120 euros por cada día de hospitalización. Las ayudas podrán empezar a solicitarse el lunes y no tienen un límite de crédito, sino que el presupuesto destinado a las mismas es «abierto y ampliable», aparte de que serán compatibles con otras, tanto del Gobierno central como el pago de seguros. El jefe del Ejecutivo gallego ha asegurado que «cualquier daño va a ser indemnizado», pero ha preferido no ofrecer estimaciones de la cantidad que será necesario desembolsar, al tiempo que ha avanzado que se firmarán convenios con los municipios afectados «en función de los daños que hayan sufrido» y por costes derivados en materia de limpieza, regeneración ambiental, traslados o alojamientos. Compensaciones para agricultores, ganaderos e industria Asimismo, ha remarcado que su intención es que ninguna empresa tenga que cerrar como consecuencia de esta ola de incendios y ha apuntado que habrá margen para ampliar las ayudas en casos excepcionales en los que sea necesario por su afectación a múltiples puestos de trabajo. Habrá una línea de ayudas para explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales dañadas, con indemnizaciones de hasta 75.000 euros en casos de pérdida total o parcial de la producción y de 2.000 euros como máximo para reponer bienes y maquinaria. Además, se pagará hasta 1.600 euros por cada vaca de más de año y medio fallecida y habrá otros fondos para la compra de alimentación complementaria, reparaciones por la desaparición de colmenas y otras compensaciones para la ganadería. En el ámbito forestal, cada propietario podrá recibir un máximo de 15.000 euros por daños en instalaciones privadas, como pistas, cierres o captaciones de agua; junto a ayudas de hasta 50.000 euros en diferentes órdenes para reponer o reparar maquinaria y para retirar madera amontonada. En cuanto a los establecimientos comerciales, sedes industriales o espacios mercantiles, tendrán acceso a partidas de hasta 600.000 euros por daños que, de producirse en lugares de «gran impacto socioeconómico», podrán alcanzar el millón y medio de euros. También habrá otro tipo de ayudas, destinadas a la recuperación de infraestructuras de uso público afectadas por el fuego en espacios naturales protegidos, a las que se destinarán un total de 550.000 euros. Desde el próximo lunes habrá 16 oficinas móviles de la Xunta en varios concellos de las cuatro provincias, con medio centenar de empleados, para ayudar a tramitar las solicitudes. Rueda ha instado también al Gobierno central a que proceda «rápido» a disponer sus propias líneas de ayuda a la población y espera que el Ejecutivo estatal cumpla, en este sentido, con los compromisos adquiridos por el presidente Pedro Sánchez. «Queda un largo trabajo por delante», ha concluido el presidente gallego, que ha agradecido la labor de todos los efectivos y ha valorado la incorporación de las fuerzas armadas a las labores de reparación de los montes para evitar la erosión y las escorrentías tras los fuegos.