Santiago José Sánchez y Marc Corominas
Barcelona, 30 ago (EFE).- Cataluña inicia el nuevo curso político, el segundo de Salvador Illa al frente de la Generalitat, que estará marcado por la negociación de la financiación singular, el posible retorno del expresident Carles Puigdemont y la consolidación de un ejecutivo con minoría parlamentaria capaz de aprobar presupuestos.
El curso arrancará de manera oficial con el Debate de Política General (DPG), que tendrá lugar del 7 al 9 de octubre en el Parlament, que una semana antes celebrará el primer pleno ordinario del periodo de sesiones, el 30 de septiembre y el 1 y 2 de octubre.
Pero el tradicional pistoletazo de salida del curso político catalán es la Diada, que se dará en un contexto de desmovilización general en el independentismo -será la segunda sin mayoría en el Parlament tras la del año pasado-, y con la incógnita sobre la participación de la formación de extrema derecha Aliança Catalana.
Este año, la manifestación convocada por las entidades independentistas será descentralizada y tendrá lugar a la vez en Barcelona, Girona y Tortosa (Tarragona), con la intención de denunciar los «agravios de seguir formando parte de España».
En otoño ¿al fin? la amnistía
Tras la sentencia favorable del Tribunal Constitucional (TC) a la ley de amnistía el pasado mes de junio, el presidente de JxCat, Carles Puigdemont, continúa esperando a que se den las condiciones para poder regresar a Cataluña sin riesgo de ser detenido: el pasado mes de julio presentó un recurso de amparo al TC para pedir que se le aplique y se suspenda de forma cautelar la orden de detención que pesa sobre él.
Las esperanzas de su retorno están depositadas en estas cautelarísimas y en lo que dictamine el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que debe pronunciarse sobre la amnistía a raíz de las cuestiones prejudiciales que varios jueces y tribunales le han elevado, para saber si el perdón del delito de malversación -que imputan a Puigdemont- tiene encaje en la legislación europea.
De la aplicación completa de la ley de amnistía también se beneficiarían el presidente de ERC, Oriol Junqueras, y el secretario general de JxCat, Jordi Turull, que podrían ver cómo se desvanecen sus respectivas inhabilitaciones, lo que les permitiría formar parte de listas electorales.
Financiación singular
La financiación singular de Cataluña, principal pilar del acuerdo entre el PSC y ERC para la investidura de Illa -y que fue avalado por el PSOE-, seguirá siendo una las cuestiones centrales del nuevo curso, pero su avance dependerá en gran medida del Gobierno y del Congreso, donde el equilibrio de fuerzas es frágil.
Antes del parón veraniego, el Govern retrasó hasta 2028 el inicio de la gestión del IRPF por parte de la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC), a pesar de que el texto acordado fijaba que fuera en 2026 cuando la Generalitat ya empezara a asumir estas funciones.
Desde ERC, que tildó de «decepcionante» los acuerdos de la Comisión Bilateral entre la Generalitat y el Gobierno sobre la financiación singular del pasado julio, han reiterado que esta es una carpeta crucial y han supeditado el avance en esta materia como condición para respaldar los presupuestos tanto catalanes como españoles.
Para apaciguar los ánimos de los republicanos, en su primera reunión del curso el Govern aprobó un decreto, consensuado con ERC, para avanzar en el «fortalecimiento» de la ATC y, en paralelo, el próximo martes el Gobierno aprobará la condonación de parte de la deuda de las autonomías con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) que pactó también con los republicanos.
Rodalies: del traspaso al día a día
A mejor ritmo va el cumplimiento del traspaso de Rodalies a la Generalitat. A finales de julio se oficializó la constitución de la nueva empresa mixta que debe gestionar Rodalies, en la que el ejecutivo catalán tendrá «un papel determinante», y que estará «plenamente operativa» en 2026.
Sin embargo, los pasos en firme en los despachos contrarrestan con las continuas incidencias en el servicio ferroviario, que volverán a estar presentes en el debate político del día a día, y más teniendo por delante un otoño complicado en el que se cortará el servicio en la línea R3 por obras de mejora.
Consolidar la relación con ERC y Comuns
En minoría en el Parlament, el Govern de Illa tendrá que mantener y consolidar su relación con ERC y Comuns, los partidos que respaldaron la investidura y que el gobierno catalán ha fijado como sus socios prioritarios.
Los presupuestos serán la prueba del algodón para comprobar la sintonía del Govern con sus socios, especialmente con ERC, que ya rechazó apoyar las primeras cuentas de Illa a la espera de avances en financiación, mientras que Comuns reclama evaluar el cumplimiento de los pactos antes de negociar de nuevo.
La ampliación del Aeropuerto de El Prat o la Ryder Cup, a la que republicanos y Comunes se oponen, también podrían tensar las relaciones.
En este primer año PSC, ERC y Comuns han coincidido en el 67 % de las votaciones en el Parlament, según cálculos de los socialistas, y se han alcanzado acuerdos relevantes como la regulación del alquiler de temporada.
Sin embargo, también ha sufrido los primeros reveses parlamentarios, como la retirada de dos decretos ley o la intrincada aprobación de la subida de la tasa turística, cuya entrada en vigor se ha aplazado.