Redacción Ciencia, 3 abr (EFE).- Los bonobos, que son nuestros parientes vivos más cercanos, son capaces de crear complejas y significativas combinaciones de llamadas, con las que se comunican, parecidas a las combinaciones de palabras de los humanos.
Un estudio de las universidades de Zúrich y Harvard pone en tela de juicio supuestos largamente defendidos sobre la singularidad del lenguaje humano, abre nuevas vías para entender la evolución de la comunicación y sugiere que aspectos clave del lenguaje son evolutivamente antiguos.
Los investigadores estudiaron el comportamiento vocal de los bonobos salvajes de la Reserva Comunitaria de Kokolopori (República Democrática del Congo), para lo que analizaron 700 grabaciones de llamadas vocales y combinaciones de llamadas y documentaron más de 300 características contextuales asociadas a cada emisión.
El estudio que publica Science sugiere que “la capacidad de combinar tipos de llamadas de forma compleja no es tan exclusiva de los humanos” como se cree, indicó Simon Townsend, profesor de la Universidad de Zúrich y autor principal del estudio.
La comunicación vocal de los bonobos se basa, en gran medida y de forma similar al lenguaje humano, en la composicionalidad, que es la capacidad de combinar elementos discretos para formar estructuras más complejas y significativas.
La composicionalidad permite ensamblar morfemas (la unidad más pequeña del lenguaje con significado) en palabras y de palabras en frases; el significado del conjunto viene determinado por sus partes constituyentes y su disposición.
En la composicionalidad más trivial, el significado de la combinación es la suma de sus partes: por ejemplo, ‘bailarina rubia’ se refiere a una persona que es a la vez rubia y bailarina, explica la Universidad de Zúrich en un comunicado.
Sin embargo, en composiciones más complejas y no triviales, una parte de la combinación modifica a la otra, así, ‘mal bailarín’ no se refiere a una mala persona que también es bailarín; la palabra ‘malo’ no tiene un significado independiente, sino que complementa a ‘bailarín’.
Es posible que la composicionalidad no sea exclusiva del lenguaje humano; estudios en aves y primates han demostrado que algunos son capaces de combinar vocalizaciones significativas en estructuras triviales de composición.
Pero hasta ahora no había pruebas directas de que los animales utilicen la composicionalidad no trivial en su comunicación.
El equipo empezó por aplicar un método desarrollado por lingüistas para cuantificar el significado de las palabras humanas, lo que permitió crear una lista completa de las llamadas de los bonobos y su significado.
El siguiente paso fue, usando otro método de la lingüística, investigar las combinaciones de llamadas para ver si siguen principios de composición.
El resultado fue que los tipos de llamada de los bonobos se integran en cuatro estructuras, tres de las cuales presentan una composicionalidad no trivial, lo que sugiere que la capacidad de combinar tipos de llamadas de forma compleja no es tan exclusiva de los humanos como pensamos.
Para los investigadores, una consecuencia importante de su trabajo es que puede dar pistas sobre las raíces evolutivas de la naturaleza compositiva del lenguaje. “Dado que los humanos y los bonobos tuvieron un antepasado común hace aproximadamente entre 7 y 13 millones de años, comparten muchos rasgos por descendencia, y parece que la composicionalidad es probablemente uno de ellos”, consideró Martin Surbeck, de la Universidad de Havard y coautor del estudio.
El estudio sugiere que nuestros antepasados ya utilizaban ampliamente la composicionalidad hace al menos 7 millones de años, si no más, y que la capacidad de construir significados complejos a partir de unidades vocales más pequeñas existía mucho antes de que surgiera el lenguaje humano.