Los extremos del arco parlamentario francés exigen elecciones para una ruptura política

El primer ministro de Francia, Francois Bayrou (C), escucha un discurso junto al presidente de la federación de empleadores franceses Medef, Patrick Martin (L), y el ministro de Ultramar de Francia, Manuel Valls, durante la reunión La REF 2025 de empresarios franceses en el recinto de Roland-Garros en París, Francia, 28 de agosto de 2025. (Francia) EFE/EPA/THIBAUD MORITZ / POOL MAXPPP OUT
París, 28 ago (EFE).- Los dos partidos de los extremos del arco parlamentario francés, la Agrupación Nacional por la derecha y La Francia Insumisa por la izquierda, dan por finiquitado el Gobierno del primer ministro, François Bayrou, y exigen la convocatoria de elecciones para marcar una ruptura clara con las políticas actuales. En un debate organizado este jueves por la patronal Medef, entre líderes de la mayor parte de las formaciones políticas con representación parlamentaria, el coordinador de LFI, Manuel Bompard y el presidente del RN, Jordan Bardella, han insistido en que sólo unas elecciones anticipadas, preferentemente presidenciales, para salir de la crisis política y financiera en que se encuentra Francia. «La Francia del mañana no se hará con los que fracasaron ayer», ha subrayado Bardella, que ha insistido en que hay que dar paso a una nueva dirección del país que tiene que salir de unas elecciones en las que, para que se respete la voluntad de los franceses, no tienen que repetirse las estrategias de las legislativas de 2024. Se refería así al hecho del llamado ‘cordón sanitario’ organizado entre partidos de izquierdas y de centro-derecha en la segunda vuelta para evitar entonces un Gobierno del RN, lo que dio lugar al final a una Asamblea Nacional sin mayorías. Bardella ha cargado con dureza contra Bayrou al que no dio ninguna esperanza de cara a la moción de confianza a la que voluntariamente ha decidido someterse el próximo 8 de septiembre para validar un ajuste presupuestario de 44.000 millones de euros en 2026, y que con toda probabilidad va a perder, lo que le obligará a dimitir inmediatamente. Ha dicho que al primer ministro lo que le falta es «disculparse» por la situación en que deja el país y que «frente a la necesidad de estabilidad (…) no veo otra solución distinta a la vuelta a las urnas» con unas elecciones legislativas o con la dimisión del presidente, Emmanuel Macron, al que el partido de Marine Le Pen considera el responsable último. El razonamiento de Bompard sobre la forma de salir de la crisis actual ha sido similar, en el sentido de que para conseguir «estabilidad y previsibilidad» tiene que haber una decisión sobre cuál es la política que se quiere, y eso «lo tiene que decir el pueblo». Pero el coordinador de LFI ha marcado su terreno en el contenido que quiere dar a la ruptura: «hay que cambiar pero completa, radical y totalmente de lógica económica. Ahora con una política de reactivación social, de reactivación ecológica, con una política de recuperación de la inversión pública». «Creo -ha añadido- que para ser responsable precisamente hay que impedir el caos. Y para impedir el caos, hay que impedir a Bayrou que presente sus presupuestos». Bardella también ha dado algunas pinceladas de lo que sería su programa al criticar que «el tren de vida del Estado ha aumentado en 100.000 millones (de euros) en los últimos tres años» y al señalar que quiere un recorte de la aportación francesa al presupuesto de la Unión Europea, una disminución del presupuesto para la inmigración y para la ayuda al desarrollo. En el debate había dos responsables políticos que apoyan al Gobierno de Bayrou, el ex primer ministro centrista Gabriel Attal y el actual ministro de Interior y líder de Los Republicanos (LR, el partido conservador), Bruno Retailleau. Attal ha reconocido que en Francia «evidentemente hará falta una ruptura» del sistema institucional y político porque el actual se construyó en 1945 al final de la Segunda Guerra Mundial, «en una época que nada tiene qué ver» con la actual, pero eso no significa que hay que abrir las puertas a un periodo de inestabilidad tumbando el Gobierno. «A corto plazo, el reto es que Francia tenga unos presupuestos el 31 de diciembre», ha señalado, tras precisar que esa fecha le parece más importante que la del 8 de septiembre, cuando se sabrá si -como se espera- cae Bayrou con su Gobierno. En cuanto a Retailleau, ha argumentado que el 8 de septiembre se trata de asentar el diagnóstico de Bayrou porque «no podemos seguir viviendo en un sistema estatista» y que «el tiempo de la ruptura tendrá que venir» pero en 2027, cuando están previstas las próximas presidenciales.