Lula dice que Bolsonaro tendrá que «probar» su inocencia ante la fase final del juicio

Fotografía de archivo del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. EFE/ Andre Borges

São Paulo, 29 ago (EFE).- El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este viernes que su predecesor Jair Bolsonaro deberá «probar» su inocencia, ante la fase final del juicio por un intento de golpe de Estado que arranca el próximo martes en la Corte Suprema.

El mandatario defendió en una entrevista con radio Itatiaia que Bolsonaro debe demostrar que son mentira las acusaciones que lo colocan en el centro de una trama para anular los resultados de las elecciones de 2022, que ganó Lula, para poder mantenerse en el poder.

«Si cometió un crimen será castigado y si no lo cometió será absuelto y la vida continúa; es así como las cosas deben funcionar en Brasil», declaró.

Lula añadió que es el «comportamiento» y no la «figura» política de Bolsonaro lo que está siendo juzgado y dijo que esto se hará «con base en los autos» y en las investigaciones realizadas por la Policía Federal.

Por otra parte, el mandatario dijo que no verá la retransmisión del juicio porque tiene «mejores cosas que hacer».

Además, volvió a tachar de «inaceptables» las presiones del presidente estadounidense Donald Trump para frenar el juicio, a través de la imposición de aranceles sobre las importaciones brasileñas y de sanciones contra el Supremo.

Trump acusó al tribunal de realizar una «caza de brujas» contra su aliado y encuadró al magistrado Alexandre de Moraes, el instructor del caso, en la Ley Magnitsky por supuestamente violar los derechos humanos, con lo cual fueron congelados todos los bienes que este pudiera tener en EE.UU.

«Las acusaciones de Trump contra Brasil son completamente falsas», afirmó Lula, antes de señalar que un presidente brasileño no tiene poder para frenar un proceso judicial.

En cuanto a los intentos de diputados ultraderechistas brasileños de aprobar una amnistía para perdonar a Bolsonaro, el mandatario dijo que esto era una «impertinencia», ya que el expresidente ni siquiera ha sido condenado todavía.

Bolsonaro se enfrenta a una pena que ronda los 40 años de prisión si es condenado, junto a otros altos cargos políticos y militares de su Gobierno (2019-2022), por los cinco crímenes de los que se le acusa.