São Paulo, 29 ago (EFE).- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este viernes que sigue abierto a negociar con Estados Unidos y aseguró que «no tiene prisa» en tomar represalias contra los aranceles impuestos por Washington.
«Es un proceso un poco demorado, no tengo prisa para aplicar la reciprocidad», dijo Lula en una entrevista a la radio Itatiaia, un día después de que el Gobierno brasileño autorizó el inicio de consultas para estudiar la aplicación de la Ley de Reciprocidad contra los aranceles estadounidenses.
La administración estadounidense ha impuesto aranceles del 50 % a buena parte de las importaciones de Brasil como medida de presión por el juicio que se desarrolla en el Tribunal Supremo en el que el expresidente Jair Bolsonaro, aliado político de Trump, es acusado de tramar un golpe de Estado.
Lula dijo que en el Gobierno de Estados Unidos «no están dispuestos a negociar» y recalcó que él sí quiere sentarse a la mesa, pero en igualdad de condiciones.
«De momento, Brasil está abierto a la negociación con Estados Unidos. Lo que ocurre es que Brasil no necesita bajar la cabeza ante Estados Unidos», comentó.
En relación a las posibles represalias económicas, Lula dijo que el Gobierno comenzará ahora a evaluar qué productos estadounidenses podrían verse afectados.
El gobernante recalcó que el 73 % de las importaciones estadounidenses «entran sin impuestos» a Brasil, entre ellas, ocho de los diez productos más importados.
Después de la orden del Ejecutivo brasileño, dada este jueves, la Cámara de Comercio Exterior de Brasil (Camex) tiene un plazo máximo de 30 días para hacer una investigación en la que determinará la pertinencia de la aplicación de la Ley de Reciprocidad.
En caso positivo, la Camex creará un grupo de trabajo para sugerir contramedidas económicas a EE.UU., que pueden suponer la aplicación de aranceles y de otros mecanismos de protección en el área de la propiedad intelectual.
Anteriormente, Brasil inició un proceso de consultas en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y contrató un estudio de abogados en Estados Unidos para defender sus intereses.