Brasilia, 28 ago (EFE).- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo de Panamá, José Raúl Mulino, sentaron este jueves las bases para la posible negociación de un acuerdo comercial entre el país del istmo y el Mercosur.

«Instruimos a nuestros equipos a avanzar en negociaciones para un acuerdo de comercio y otro de promoción de inversiones» con Panamá, que sería extensivo a los otros socios del Mercosur, dijo Lula junto a Mulino, quien estuvo este jueves en Brasilia en visita oficial.

Brasil ejerce actualmente la presidencia semestral del bloque suramericano, integrado también por Argentina, Uruguay y Paraguay, con Bolivia en proceso de adhesión como miembro pleno y en el que Panamá tiene estatus de Estado asociado desde diciembre pasado.
Mulino subrayó su interés en profundizar aún más las relaciones de Panamá con el Mercosur y aseguró que su Gobierno está convencido de que se debe apostar en «la integración y el multilateralismo, ya que no existe ni existirá un país que no dependa de los otros».
Equilibrar la relación comercial a través de inversiones
Lula también expresó su deseo de equilibrar la balanza comercial bilateral, que en 2024 sumó 920 millones de dólares, pero con solo 15 millones de dólares en exportaciones panameñas hacia Brasil.
«No puede haber una relación en la que un país tenga un déficit comercial tan grande, porque eso crea dificultades», declaró.
Ese enorme desequilibrio fue tratado también en un seminario que reunió a empresarios de ambos países y a cuya clausura asistió el presidente panameño.
Fuentes de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), que organizó el evento, dijeron a EFE que la oferta exportadora panameña «es pequeña» para un mercado de las dimensiones del brasileño, pero consideraron que la relación puede equilibrarse con más inversiones de la mayor economía latinoamericana en Panamá.
Según esas fuentes, las empresas brasileñas tienen inversiones en ese país por unos 10.000 millones de dólares y están interesadas en colocar más capitales en proyectos de negocios y logística.
En el foro también participó el presidente ejecutivo del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Sergio Díaz-Granados, quien animó a los empresarios a invertir en Panamá, país que «tiene todo» para ser «el gran centro de los negocios en América Latina», aseguró.
«Brasil y Panamá son fundamentales para la región. Uno como motor económico, y el otro como el eje que nos conecta a todos», declaró.
Díaz-Granados dijo que ese papel será reforzado en enero próximo, cuando Panamá será sede del Foro Económico de América Latina, en cuya inauguración se espera tanto a Mulino como a Lula.
A los empresarios, Mulino les ofreció la «inigualable» operación logística, portuaria y aeroportuaria de Panamá, como plataforma para los negocios en toda la región de América Central y el Caribe.
La adhesión de Brasil al Tratado de Neutralidad del Canal
Mulino obtuvo un fuerte respaldo de Lula a la soberanía de Panamá sobre el canal interoceánico, puesta en duda en los últimos meses por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Lula informó junto al presidente panameño sobre la adhesión de Brasil al Tratado de Neutralidad Permanente del Canal, firmado por unos 40 países y fruto de los Tratados Torrijos-Carter, que en 1997 sellaron el traspaso de la vía interoceánica a Panamá.
«Brasil apoya integralmente la soberanía que tiene sobre el canal Panamá», que «desde hace más de 25 años lo administró con garantías de neutralidad y eficiencia», declaró el líder brasileño.
En forma velada, Lula reiteró sus críticas a las amenazas que ha hecho Trump, quien ha insinuado que su país pretende «recuperar» el Canal de Panamá.
Al anunciar la adhesión de Brasil al tratado, afirmó que América Latina pasa por «momentos críticos», con «intentos» de «restablecer antiguas hegemonías» y con el comercio usado «como instrumento de coacción y chantaje».
Mulino agradeció la declaración de Lula y explicó que «el tema del canal es siempre algo muy emotivo para todos los panameños».
Según el mandatario, «fue una lucha de un siglo, hasta que a través de una negociación se logró que ambas partes (por Panamá y Estados Unidos) acordaran el tratado» de neutralidad.