Budapest, 1 abr (EFE).- Miles de personas han participado este martes en una manifestación en el centro de Budapest para pedir que el Gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán revoque la enmienda legal que limita el derecho de reunión y con la que se prevé prohibir la marcha del orgullo del Orgullo LGTBI+ ya este este año.

Bajo el lema ‘No hay hacia donde retroceder’ los participantes, varios miles según distintos medios, ocuparon durante horas el puente Erzsébet, convocados por el diputado independiente Ákos Hadházy, respaldado por el partido liberal Momentum.
Los manifestantes compararon la reforma legal con las legislaciones del presidente ruso, Vladímir Putin, -aliado de Orbán-, con las que limita la libertad de reunión y los derechos de la comunidad LGTBI+.
“Orbán es la vergüenza de Europa, porque la marcha del Orgullo no está prohibida en ningún país del continente. Esto es algo que no hacen ni los amigos de extrema derecha de Orbán”, afirmó la activista opositora Lili Pankotai durante la marcha, en la que ondearon banderas de la Unión Europea, del arcoiris y húngaras.
Dorottya Rédai Dorottya, activista de la Comunidad Lesbiana Labrisz, afirmó, por su parte, que la enmienda tiene como meta “que la gente LGTBI+ no aparezca en el discurso público”.
El Parlamento aprobó a mediados de marzo, gracias a la mayoría de dos tercios del partido Fidesz de Orbán, una enmienda a la ley de reuniones para vetar “as asambleas que vulneren las prohibiciones previstas en la ley de defensa de los menores”.
Esta reforma legal señala que no se permitirán “las reuniones que promuevan o exhiban el cambio de sexo de nacimiento o la homosexualidad”, así como la participación en ellas, todo en nombre de la defensa de los menores y su desarrollo “adecuado”.
La enmienda prevé multas y el uso de tecnologías de “reconocimiento facial” para identificar a los participantes de estos encuentros.
En los últimos 15 años, el Gobierno de Orbán ha impulsado leyes que restringen los derechos de la comunidad LGTBI, incluyendo la prohibición del reconocimiento legal del cambio de género, la adopción para parejas del mismo sexo y la definición constitucional del matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer.
Al concluir la manifestación en el puente Erzsébet, grupos menores bloquearon el tráfico en otros puentes de la ciudad.