Mónica García agradece al PP que haya apostado por el consenso con el plan de salud mental

La ministra de Sanidad, Mónica García, posa para la foto de familia tras el Consejo Interterritorial de Salud, este viernes en Toledo. EFE/Ismael Herrero

Madrid/Toledo, 4 abr (EFE).- La ministra de Sanidad, Mónica García, ha felicitado este viernes al PP por unirse al plan de salud mental “más ambicioso” que ha habido, con el que se afrontarán tres grandes retos: el alto consumo de psicofármacos, la escasez de profesionales y la garantía de los derechos de las personas con estos problemas.

“Nunca es tarde si la dicha es buena”, ha celebrado tras el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que ha dado luz verde al plan por unanimidad tras recabar el “sí” de los del PP, que habían tumbado en una reunión anterior el pasado 14 de febrero.

Tras agradecer a todos los equipos técnicos de las comunidades, de las sociedades científicas, del Comisionado de Salud Mental o la Organización Médica Colegial por su impulso al documento, García ha extendido su felicitación a los consejeros populares que “hoy han decidido apostar nuevamente por el consenso, el rigor técnico y el interés general”.

Pese a las críticas que han vertido antes de la cumbre por la escasa dotación del plan -39 millones-, la ministra ha asegurado que durante la reunión “no han ido más allá” de decir que “faltaban recursos”, al tiempo que ha aclarado que esta cantidad se suma a los presupuestos de años anteriores para salud mental, con lo que el montante final asciende a 101 millones.

Este plan aspira a abordar los tres “grandes elefantes en la habitación” de la salud mental, empezando por los psicofármacos, que se han convertido “en una norma en vez de en una excepción” en el país con mayor uso de ansiolíticos del mundo.

Para garantizar un uso racional de psicofármacos, se desarrollará una guía práctica clínica que oriente sobre la deprescripción de antidepresivos e hipnosedantes, además de la regulación de la especialidad de Psicología Clínica en la Infancia y en la Adolescencia y la creación de la figura del acompañante terapéutico para facilitar la integración de las redes de personas que hayan tenido problemas de salud mental.

Mientras, para paliar la escasez de recursos, las comunidades deberán elaborar un informe de necesidades de profesionales de salud mental, de los que sigue habiendo un gran déficit pese a que se han aumentado el número de plazas en Psicología Clínica un 100 %, un 55 % los de psiquiatras y un 82 % las de enfermeras de salud mental.

Por último está la “asignatura pendiente” de garantizar los derechos fundamentales en la atención a la salud mental; con este objetivo, el plan prevé impulsar alternativas a la contención mecánica para reducir las también las intervenciones y los ingresos involuntarios.

“Vamos a promover prácticas más humanizadas que respeten la voluntad y la integridad de las personas”, ha resaltado.

Con este mismo objetivo, también prevé la elaboración de un plan integral de desinstitucionalización “para que las personas puedan tener una vida autónoma, independiente y que puedan vivir en comunidad”, para que sea también la sociedad la que se haga cargo de ellas.

“Estamos ante el plan de salud mental más ambicioso que hemos tenido en nuestro país”, ha aplaudido.

Al margen, García también ha valorado la aprobación de la Guía Común del Sistema Nacional de Salud sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo, que “supone un paso firme en la garantía del acceso equitativo” a esta prestación, estableciendo criterios clínicos y organizativos comunes y desarrollando la objeción de conciencia.

Pese a que hace años que la evidencia científica y la experiencia clínica han consolidado el método farmacológico, usado casi en uno de cada cuatro abortos, “este avance no se había traducido aún en un marco común y homogéneo”.

La guía es así “un logro colectivo” que aborda todos los métodos avalados por la evidencia para garantizar una atención de calidad, “humana y respetuosa con las mujeres”.