Sevilla (España), 31 mar (EFE).- Manuel Pellegrini, técnico chileno del Betis, no se altera ni se sale un milímetro de su guion cuando han pintado bastos, ni cuando las cosas se ponen de cara, ni como cuando este domingo se desató la euforia en el Benito Villamarín tras la victoria bética ante el Sevilla (2-1) después de nueve enfrentamientos ligueros sin conseguirla.
Dieciocho puntos de dieciocho posibles en la competición doméstica y la clasificación para los cuartos de la Liga Conferencia ante el Vitoria de Guimaraes portugués, tras eliminar en la ronda clasificatoria al Gante belga, no le han hecho cambiar el discurso al entrenador de Santiago respecto a cuando se inició esta racha verdiblanca.
El pasado 8 de febrero en Vigo, el Celta le remontó un 0-2 al Betis y la derrota por 3-2 fue el comienzo de una serie en la que, a juicio de Pellegrini, la clave ha sido la aparente paradoja de no cambiar nada, de seguir creyendo en el concepto y en confiar, como suele repetir de manera machacona, en los rendimientos individuales.
Por ello, la noche pletórica que se desató en el Benito Villamarín como epicentro de la felicidad de la Sevilla verdiblanca la leyó el chileno en la misma clave cartesiana, tan incomprendida en algunos momentos desde algunos sectores recalcitrantes, al afirmar que le hacía feliz el resultado en la medida que le permitía seguir sumando en “en la pelea por objetivos importantes”.
Aunque dejó un lugar para alegrarse “mucho por la afición”, Manuel Pellegrini bajó el balón al piso, como suele y como gusta de llamar al césped, para recalcar que no le “hubiera gustado ganar el derbi y estar el catorce” y que lo que sí le “alegra es ganar al Sevilla para buscar objetivos importantes”.
La contención en la euforia es idéntica a la que el chileno hace gala cuando las cosas no le venía de cara a su equipo y, en este sentido, recordó que se habló de que el Betis estaba en crisis porque venía “de ganar en Mallorca, empatar al Athletic y perder en Vigo ante el Celta: “estábamos a tres puntos de Europa y era una crisis”, dijo.
No obstante, se alegró de la victoria de su equipo ante el eterno rival como no podía ser de otra forma pero lo hizo a su manera escueta y empírica después de varias temporadas en las que, según dijo, han sido superiores al Sevilla y no lo reflejaron en el marcador, aunque sí precisó que lo hizo en la Copa del Rey ganada por los béticos en 2022.
“Matemáticamente, sin lugar a dudas, sí que estamos en el mejor momento de la temporada”, apuntó tras la victoria ante el Sevilla Pellegrini, quien sigue insistiendo de manera machacona que los rendimientos hay que demostrarlos en el campo y que, “más que pensar en un puesto final”, tienen que “mostrarlo” con los partidos que tienen “y eso se demuestra en el campo”.
Hizo esta reflexión el chileno ante el doble compromiso liguero en las dos próximas jornadas ante el líder, el Barcelona, y siete días más tarde frente al Villarreal, quien le antecede en la clasificación en quinto lugar con los mismos 47 puntos aunque con un partido menos.
Entre ambos duelos ligueros, en los que el Betis sigue en su lucha europea de aspirar a puestos de Liga de Campeones, los verdiblancos afrontarán en casa la ida de los cuartos de la Conference ante el Jagiellonia Białystok polaco con la aspiración declarada de ir a por la tercera competición europea, “una ambición y una exigencia que antes no había aquí”, que es guión del que el chileno no se sale nunca.
Ya lo clavó cuando le remontó al Real Madrid en el Benito Villamarín, cuando sentenció que, en la reacción de su equipo en este mes de marzo, “justamente lo fundamental fue no cambiar nada”.