Asunción, 4 abr (EFE).- El presidente de Paraguay, Santiago Peña, exigió respeto para su país tras revelarse el caso de espionaje por parte de Brasil contra funcionarios paraguayos durante la negociación sobre las tarifas de energía de la represa binacional de Itaipú.
“Realmente nuestra posición es una posición de Estado, es una posición no es solamente el Gobierno de Santiago Peña, es el Gobierno del Paraguay que defiende los intereses del Paraguay y lo hacemos de una manera respetuosa hacia otros países, pero también exigimos que haya respeto hacia el Paraguay”, dijo Peña a periodistas durante un acto de inauguración de viviendas.
El mandatario se pronunció luego de que Brasil admitió el lunes que la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) organizó una operación de espionaje contra Paraguay en 2022, bajo la gestión de Jair Bolsonaro (2019-2022), pero que fue cancelada el 27 de marzo de 2023, tres meses después de que asumiera el poder el actual gobernante, Luiz Inácio Lula da Silva.
En ese sentido, Peña destacó que aunque el operativo ocurrió antes de que asumiera el poder, en agosto de 2023, “este es un problema de Estado” y señaló que su país necesita “que se aclare”.
En una entrevista con la Radio Mitre de Argentina, el jefe de Estado afirmó este viernes que este caso de espionaje abre “viejas heridas” de la guerra de la Triple Alianza (1864-1870), en la que Paraguay se enfrentó a Brasil, Argentina y Uruguay, y que demuestra que aún existe odio y resentimiento hacia su país.
Peña se refirió a la difusión de las operaciones de espionaje como “una noticia bastante desagradable” y señaló que su Gobierno ve esta situación “con una tremenda preocupación”.
La Fiscalía de Paraguay informó el jueves que abrió una investigación por un supuesto espionaje digital contra funcionarios paraguayos, en atención a una nota enviada por un fiscal “relacionada a supuestos hechos punibles que se desprenden de publicaciones periodísticas internacionales”.
La operación de espionaje fue develada el pasado lunes por el portal UOL, que aseguró que su objetivo era obtener informaciones confidenciales relacionadas con las tarifas de Itaipú y el anexo C, que establece las bases financieras de la represa compartida.
Paraguay, que en principio aseguró no tener “ninguna evidencia” de un presunto ataque, cambió el tono el martes y convocó, a través de su canciller, Rubén Ramírez, al embajador de Brasil en Asunción, José Antônio Marcondes de Carvalho, a quien pidió “explicaciones detalladas” sobre el operativo.
El jefe de la diplomacia paraguaya también comunicó la suspensión indefinida de “todas las negociaciones” sobre el anexo C del tratado de Itaipú, “hasta tanto Brasil brinde las aclaraciones correspondientes a satisfacción del Gobierno” paraguayo.
También fue llamado a Asunción el embajador de Paraguay en Brasil, Juan Ángel Delgadillo, quien el jueves informó “detalladamente” a Ramírez “sobre la acción de inteligencia ordenada por el Brasil contra el Paraguay”, según un comunicado de la Cancillería local.