Yuba, 2 abr (EFE).- El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, aseguró este miércoles a una delegación de alto nivel de la Unión Africana (UA), que aterrizó hoy en Yuba en calidad de mediadora para reducir tensiones por la última ola de inestabilidad en el país, que aplicará el acuerdo de paz revitalizado.
El presidente “ha asegurado a la Unión Africana el compromiso de su administración de aplicar las disposiciones del Acuerdo de Paz Revitalizado”, según un escueto comunicado de la oficina de presidencia sursudanesa, que añadió que habló con una delegación del Grupo de Sabios de la UA, que se encuentra en una visita de cuatro días para “evaluar la situación de seguridad, política y humanitaria en el país”.
En una rueda de prensa, Domitien Ndayizeye, expresidente de Burundi y jefe del Grupo de Sabios de la UA, reafirmó el compromiso de la entidad de “fomentar el diálogo, la reconciliación y una paz duradera”, se apunta en la nota.
El Grupo de Sabios -órgano de la UA encargado de prevenir conflictos, realizar investigaciones sobre el terreno y presentar opciones políticas- se reunirá con diversas “partes interesadas” con el objetivo de “determinar puntos de consenso y abordar los problemas actuales a los que se enfrenta la nación”, concluye el comunicado, sin dar más detalles.
La última ola de inestabilidad en Sudán del Sur comenzó el pasado 4 de marzo cuando la milicia rebelde Ejército Blanco, originalmente vinculada a la oposición sursudanesa y perteneciente a la tribu nuer, lanzó ataques contra las unidades militares aliadas al presidente sursudanés, Salva Kiir, -de la tribu dinka- en el condado de Nasir, en el estado del Alto Nilo, el norte de Sudán del Sur.
Pese a que este tipo de acciones de la milicia no es algo nuevo debido a la marginalización contra esta tribu, esta vez fue de tal envergadura que mataron a decenas de militares y a un miembro de un grupo de Naciones Unidas que estaba mediando en el conflicto.
La respuesta del Gobierno fue una ola de detenciones, entre ellos el vicepresidente primero y líder opositor, Riek Machar, que se encuentra bajo arresto domiciliario, lo que hace peligrar el acuerdo de paz revitalizado de 2018 del país más joven del mundo, que se independizó en 2011.
Sudán del Sur sufrió un lustro de guerra que provocó la muerte de unas 400.000 personas y que terminó con el acuerdo de paz de 2018, un pacto que sirvió para repartir el poder entre el Gobierno y la oposición, pero cuyas principales disposiciones nunca se han llegado a implementar.