Roberto Álamo: “Uno no tiene la sensación de haber hecho gran cosa para un homenaje”

El actor Roberto Álamo, este sábado en Islantilla (Huelva), en la comparecencia ante la prensa antes de recibir esta noche el premio ‘Luis Ciges’ en reconocimiento a su carrera en la XVIII edición del Festival Internacional de Cine bajo la Luna de Islantilla, que se ha celebrado durante los meses de julio y agosto en este enclave turístico de la costa de Huelva. EFE/Fermín Cabanillas

Islantilla (Huelva), 30 ago (EFE).- El actor Roberto Álamo, que recibirá este sábado el premio Luis Ciges en la XVIII edición del Festival Internacional de Cine bajo la Luna de Islantilla (Huelva), que se ha celebrado durante julio y agosto, ha agradecido este reconocimiento, aunque dice tener la sensación de “no haber hecho gran cosa” para recibirlo.

En conferencia de prensa en la sede del acto de clausura del festival en el complejo turístico de la costa onubense, Roberto Álamo (Madrid, 1970) ha agradecido a la dirección del festival que se haya acordado de él para este homenaje y para recibir el mayor premio honorífico de este certamen, y lo ha extendido a todas las personas que han trabajado con él en una película.

“Cuando todo sale bien, está muy bien decir que es el actor, que el actor está estupendamente, pero lo ha hecho bien todo el equipo, y por eso un premio como este quiero extenderlo a todo el equipo”, ha explicado, a la par que ha destacado que “supone mucha emoción ser reconocido con un premio honorífico a tu carrera”.

Sin embargo, ha sostenido que no cree que haya acumulado más méritos que otros profesionales para tener un premio así: “Uno no tiene las sensación de haber hecho gran cosa, mas allá de su trabajo», e, incluso, cree que premios como este “algunas veces favorecen en exceso el ego del actor”.

Así, ha recordado que su padre fue taxista y su madre es ama de casa, “y nunca han recibido homenajes, igual que mi hermana, que es abogada”.

Con todo, un reconocimiento a la trayectoria “te hace sentir sensaciones encontradas”, ha señalado, para indicar que se alegra “infinito” por este premio, mientras que “hay otra parte humana que no sabe si lo merece. “En esta tesitura andamos la mayoría de los actores, que hacemos nuestro trabajo lo mejor posible para que la gente lo acepte o lo rechace”.

    Un antes y un después de Urtain

El actor Roberto Álamo, este sábado en Islantilla (Huelva), en la comparecencia ante la prensa antes de recibir esta noche el premio ‘Luis Ciges’ en reconocimiento a su carrera en la XVIII edición del Festival Internacional de Cine bajo la Luna de Islantilla, que se ha celebrado durante los meses de julio y agosto en este enclave turístico de la costa de Huelva. EFE/Fermín Cabanillas

Roberto Álamo ha hecho memoria para recordar algunos de los trabajos que más le han marcado, y entre ellos ha destacado ‘Urtain’, la obra de teatro sobre la vida del boxeador vasco, que ha denominado como “la explosión”, lo que motivó que comenzaran a llamarle para más trabajos, tanto en cine como en teatro.

En pantalla grande, ha puesto el acento en ‘Que Dios me perdone’, que ha definido como “la mejor película” en la que ha trabajado, para destacar, sobre todo, a su director: “No sé como eran Picasso o Dalí, pero sé que Rodrigo Sorogoyen es un genio”, ha dicho.

El actor, que se estrenó en el cine con ‘Dispongo de barcos’ (Juan Cavestany) y continuó su carrera cinematográfica a las órdenes de Pedro Almodóvar en ‘La piel que habito’, confiesa que tiene “un ojo tremendo para los guiones, para las historias. Por ahora nunca me he equivocado. Si a las 15 o 20 páginas ya he llorado de emoción es buena señal”.

“Por supuesto que he hecho series o películas flojas, que pasan como una flecha negra en la noche -negras y desapercibidas-, pero las he hecho sabiendo, tras leer las primeras 15 páginas, que la historia no me interesaba y que tenía que darle de comer a mis hijos”, ha dicho.

Entre otras confesiones, ha reconocido que la revelación para ser actor le llegó al ver, con 12 años, ‘Días de vino rosas’ (Blake Edwards). “Me pasé dos días llorando. Yo quería ser como Jack Lemmon, es decir, quería hacer con otra gente lo que él había provocado en mí”, ha confesado.

Por su parte, el director del festival, Esteban Magaz, ha destacado, “por encima de su trabajo como actor, su humanidad”, para indicar que “es muy fácil” trabajar con él. De hecho, lo ha tenido a sus órdenes en ‘El pezón de Elena’, película dirigida por Magaz que se estrenará en las próximas semanas, y de la que esta noche se verá el primer avance en la clausura oficial del festival de Islantilla.

Fermín Cabanillas

El actor Roberto Álamo (i), y el director del Festival Internacional de Cine bajo la Luna de Islantilla, Esteban Magaz (d), en la comparecencia ante la prensa antes de recibir esta noche Álamo el premio ‘Luis Ciges’ en reconocimiento a su carrera en la XVIII edición del Festival que se ha celebrado durante los meses de julio y agosto en este enclave turístico de la costa de Huelva. EFE/Fermín Cabanillas