Ana Tuñas Matilla
Madrid, 3 abr (EFE).- Land Life y Continental Engineering Services (CES) han desarrollado un robot sembrador terrestre que permite elevar la capacidad humana de reforestar y poder hacer frente así a la cada vez mayor desaparición de bosques por deforestación o incendios.
El robot, en fase de prototipo, ha sido diseñado en el marco del proyecto cofinanciado con fondos europeos Life Terra, que persigue fomentar la acción climática de la ciudadanía vía plantaciones y contribuir al objetivo de la Unión Europea de plantar 3.000 millones de árboles antes de 2030 dentro de su estrategia para frenar el cambio climático.
Los métodos tradicionales de reforestación son insuficientes para alcanzar ese objetivo. Requieren mucha mano de obra, son costosos y lentos, según el director de I+D de Land Life, Harrie Lövenstein, que ha subrayado que, en paralelo, crecen la deforestación causada por el hombre y la pérdida de masa forestal por incendios.
Semillas frente a árboles vivos

Para acelerar el paso, han desarrollado un robot sembrador terrestre (TSR, por sus siglas en inglés) que además de permitir una mayor velocidad de plantación, abarata costes e incrementa la capacidad de combinar en una misma actuación muchas especies, algo que es más complicado de hacer con árboles de vivero.
Estos árboles se plantan uno a uno y, además, requieren de largos plazos de entrega, lo que hace más difícil poder planificar con anticipación una plantación, que se hace en función de unas lluvias, a su vez, cada vez más erráticas.
Por contra, TSR trabaja con semillas “inactivas” que pueden distribuirse durante un período de tiempo más largo. Además, es capaz de trabajar en condiciones de terreno muy difíciles, reduciendo la exposición a trabajos físicamente pesados y peligrosos.
En tierra, mejor que desde el aire
Según los creadores del robot, la siembra terrestre es más efectiva que la aérea, que antes se hacía con helicópteros y que ahora se realiza con drones y cuyas tasas de germinación son, a menudo, inferiores al 1 %.
Esto se debe, según Lövenstein, a que desde el aire no se puede preparar el suelo para una correcta incrustación de la semilla, lo que requiere de deshierbe, medias para conservar el agua y reducir el estrés de la sequía o enterrarlas a la profundidad óptima para su germinación y para reducir su depredación.
Para solventarlo, TSR combina el uso de material de siembra mejorado y es capaz de crear una cama de siembra cónica, libre de malezas, y que atrapa el agua de lluvia, que queda retenida mediante un subsolado superficial antes de la siembra.
Además, se puede regular para implantar cada semilla a la profundidad óptima para cada especie y permite sembrar combinaciones de especies diseñadas específicamente para cada “micrositio” en base a mapas desarrollados por LandLife, que señalan los puntos óptimos donde tienen más oportunidad de prosperar, combinados con mapas digitales de suelo, vegetación y clima.
Autonomía eléctrica y otras ventajas
TSR funciona con electricidad y en el futuro podrá cargarse mediante paneles solares incorporados, lo que elevará su capacidad de trabajar de forma remota sin acceso a la red.
Beneficia especialmente la plantación de árboles en parcelas degradadas con pendientes superiores al 15-30 %.
Utiliza semillas con un recubrimiento especial que resiste las duras condiciones ambientales y permite extender la ventana de siembra de 2 a 4 veces.
Puede reducir el uso de semillas hasta en un 80 % en comparación con métodos como el aéreo, lo que es crucial dada la escasez de semillas de alta calidad.