Rugulopteryx okamurae, el impronunciable nombre de una alga asiática que alerta a Portugal

El alga asiática invasora 'Rugulopteryx okamurae' en la Praia das Moitas, en el municipio de Cascis (Portugal). EFE/ Carlota Ciudad

Lisboa 29 ago (EFE).- El alga asiática invasora ‘Rugulopteryx okamurae’ se hace notar cada vez más en aguas portuguesas, una presencia que pone en riesgo a la fauna y flora local y que ha llevado al Ejecutivo a anunciar una estrategia nacional para combatirla.

Expertos consultados por EFE alertaron de la necesidad de afrontar de forma organizada y a gran escala esta especie, originaria del océano Pacífico y que ya afecta a otros países europeos, como España y Francia.

La bióloga Margarida Monteiro, de la ONG portuguesa Quercus, explicó que este alga de tono castaño y de apariencia similar a otras especies ya presentes en las aguas lusas tiene una rápida capacidad para reproducirse.

«Ha causado bastantes problemas porque se acumula por el rápido crecimiento de su biomasa y por el hecho de reproducirse muy fácilmente. Un solo tallo del alga consigue producir algas nuevas», aseveró Monteiro.

Se adapta «fácilmente» y crece de forma «excesiva», por lo que limita los recursos de la fauna y flora local.

Según datos del Ejecutivo portugués, la ‘Rugulopteryx okamurae’ tiene una especial presencia en las costas del Algarve (en el sur de Portugal) y en la zona de Cascais, ubicada en el área metropolitana de Lisboa.

El Ayuntamiento de esta localidad llegó a retirar en 2024 cerca de 2.000 toneladas de este alga, que de momento se dedican a extraer de las playas cuando baja la marea, dada su dificultad para eliminarla cuando todavía está en el agua.

El director municipal de Ambiente de Cascais, Luís Capão, explicó a EFE que este año han registrado su presencia en tres playas de este municipio, que en algunas ocasiones llegan a limpiar hasta dos veces por día.

Según sus datos, apareció por primera vez en Cascais a finales de 2023, y en lo que llevan de 2025 ya han retirado casi 900 toneladas, que someten a un tratamiento para recuperar la arena pegada y poder devolverla a las playas. Calculan que este año les va a suponer un desembolso que podría superar los 600.000 euros.

Capão aseguró que es «un desafío» enfrentarse a esta especie, que puede impactar en la actividad de los pescadores, en la biodiversidad (como otras especies de algas, pequeños peces, anémonas y erizos de mar), en el turismo y en el acceso a las playas afectadas.

Este ayuntamiento participa además en la estrategia nacional anunciada hace un mes por el Ejecutivo del primer ministro luso, el conservador Luís Montenegro, que abarca a otros municipios, empresas y centros de investigación y que incluye medidas de monitorización y extracción, entre otras.

Aun así, Capão considera que es un problema que afecta a la cuenca del Mediterráneo, por lo que considera que tendría que ser afrontado a nivel europeo.

En Portugal, este alga fue registrada por primera vez en las costas de la isla de São Miguel, en el archipiélago luso de Azores, en 2019, expandiéndose a otras islas vecinas en pocos años.

El investigador marino José Gomes Pereira, de la Asociación Naturalistas del Atlántico, precisó a EFE que es una especie de sabor «picante» que no gusta a los peces hervíboros de la zona, por lo que no tiene depredadores en esa región.

Por este motivo, está eliminando a otras algas que los peces sí comían, lo que ha llevado a «una reducción brutal» de la flora.

Cubre también las rocas, por lo que evita que se puedan desarrollar los gasterópodos y cangrejos de la zona y reduce los lugares de alimentación o de colocación de huevos de otros peces.

«Es un problema biológico muy grave», resumió el investigador, quien recalcó la importancia de impulsar un plan a gran escala contra esta y otras especies invasoras.