‘Takiwatanga’, encontrando el tiempo y el espacio de las personas autistas

Una trabajadora de la asociación ASTEA de Almería trabaja con un niño en las instalaciones de la asociación en el municipio almeriense de Huercal Overa. En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, asociaciones, familiares y personas autistas buscan visibilizar los problemas que enfrentan con iniciativas o proyectos, como Takiwatanga, palabra de origen maorí que significa en su propio tiempo y espacio, que también es el nombre de un programa pionero para mejorar la calidad de vida través del estudio sensorial. EFE / Carlos Barba

Miguel Martín Alonso

Huércal-Overa (Almería), 2 abr (EFE).- ‘Takiwatanga’ es una palabra de origen maorí que significa “en su propio tiempo y espacio”, pero también es el nombre de un proyecto pionero de la asociación ASTEA Almería destinado a mejorar la calidad de vida de las personas autistas a través del estudio sensorial.

Este proyecto que impregna todas las actividades del colectivo está centrado en mejorar la vida de estas personas, “trabajando también con sus familias, centrándonos mucho en que se desarrollen actividades lúdicas que les gusten y satisfagan, para que sean felices haciendo lo que les gusta”, explica a EFE la presidenta de ASTEA, Mónica López Baena.

Se busca así que el trabajo con estos niños y jóvenes no se efectúe sólo de manera individualizada y con terapias, sino que tenga un acompañamiento lúdico para que “casi sin darse cuenta” vayan mejorando, según señala López Baena de esta iniciativa financiada por la Fundación “la Caixa”.

Con esta finalidad, los miembros de ASTEA realizan una primera evaluación del futuro usuario para determinar sus necesidades y en qué áreas es preciso trabajar. “Se puede trabajar mucho en las habilidades sociales, pero si no se llevan a la práctica, no sirve de nada. Por eso es importante hacer esas actividades de ocio y tiempo libre”, añade.

Para ello, desde este colectivo realizan un apoyo y acompañamiento, ya sea practicando la natación en la piscina municipal de Huércal-Overa (Almería), donde nació este colectivo en 2017, o jugando al baloncesto con un equipo local, por ejemplo.

   Necesidades y niveles

Mónica López Baena, presidenta y fundadora de la asociación ASTEA de Almería, en las instalaciones de la asociación en el municipio almeriense de Huercal Overa. En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, asociaciones, familiares y personas con trastorno del espectro autista (TEA) buscan visibilizar los problemas que enfrentan con iniciativas o proyectos, como Takiwatanga, palabra de origen maorí que significa en su propio tiempo y espacio, que también es el nombre de un programa pionero para mejorar la calidad de vidas a través del estudio sensorial. EFE / Carlos Barba

El autismo es una afección neurológica y de desarrollo que comienza en la niñez provocando dificultades en dos áreas principalmente: la comunicación e interacción social y la flexibilidad del pensamiento y la conducta. En la actualidad no se conoce la causa exacta de esta condición.

Aunque antaño se hablaba de Asperger, del trastorno generalizado del desarrollo y de un abanico más amplio de trastornos, en la actualidad se distinguen tres niveles de Trastorno del Espectro Autista (TEA), caracterizados por el grado de ayuda necesario en cada uno de ellos, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).

“Afecta a muchas áreas de las personas y tiene muchos niveles de afectación. Por ejemplo, aquí tenemos a Lina, con 28 años, no verbal y dependiente de grado 3, a la que hay que hacérselo todo. Y también tenemos a Miguel Ángel y a José, que tienen 25 años y son capaces de vestirse, de hacerse un desayuno…”, abunda López Baena.

    ASTEA

ASTEA se fundó hace ocho años, después de que se le diagnosticase autismo con 18 meses a Moisés, el hijo de López Baena. Entonces no existía ningún colectivo especializado en Huércal-Overa o en el Levante almeriense.

“Al principio fue muy, muy, muy difícil, los dos primeros años muy, muy difíciles, pero a día de hoy estamos súper contentos. ASTEA, a día de hoy, es una asociación provincial que está presente en 35 municipios de la provincia de Almería”, explica la fundadora.

Dan cobertura a 157 familias gracias a su equipo de nueve profesionales, entre ellos dos psicólogas generales sanitarias; una logopeda, una monitora, dos integradoras sociales, un informático que es además vicepresidente de ASTEA y tiene autismo y un terapeuta ocupacional entre los que trabajan de forma directa con los usuarios.

Cuentan también con instalaciones en el Espacio Alma de Almería capital, pero su centro principal es el de Huércal-Overa, con salas adaptadas. Por ejemplo, un “pequeño office” con cocina y ordenadores en el que los mayores de 21 años trabajan su autonomía personal.

Un lugar que también acoge numerosas formaciones especializadas para voluntarios, cuidadores, familias, profesionales, y que sirve para que aprendan a prepararse un desayuno, a limpiar, a ir al supermercado…

ASTEA tiene otra sala para mayores en la que se trabaja en la motricidad fina, las manualidades, la escritura o las matemáticas. Junto a ella está el departamento de psicología, “que es primordial, porque la única forma de mejorar la calidad de una persona autista es la reeducación y ayudarlo a comprender sus estados de ánimo y a tolerar las frustraciones”, detalla.

No menos importante es el departamento de logopedia, ya que la comunicación es una de las áreas más afectadas en estas personas, o la terapia ocupacional o integración sensorial, que se hace en una sala adaptada gracias a la Fundación “la Caixa” y que sirve para paliar los desórdenes sensoriales.

En resumen, y tal y como recoge la filosofía de ese Takiwatanga maorí, un espacio propio en el que los autistas encuentran su lugar y tiempo, a su ritmo y según sus necesidades.